Morosidad en máximos históricos: uno de cada cuatro deudores no puede pagar sus créditos

La economía argentina presenta una contradicción que se vuelve más difícil de ignorar con cada nuevo dato: mientras el Gobierno destaca señales de recuperación macroeconómica, una porción creciente de la población no puede hacer frente a sus deudas.

Según un informe de la consultora 1816, elaborado a partir de datos de la Central de Deudores del Banco Central (CENDEU), la mora de las familias alcanzó el 12% de los créditos otorgados en abril, considerando obligaciones con atrasos superiores a los 90 días. El número implica un nuevo avance respecto del 11,5% registrado en marzo y confirma dieciocho meses consecutivos de deterioro.

La velocidad del deterioro resulta llamativa. En octubre de 2024 la mora de los hogares apenas llegaba al 2,5%. En menos de dos años prácticamente se quintuplicó.

Las empresas también forman parte del cuadro: en abril la irregularidad en ese segmento pasó del 3,1% al 3,3%, llevando la mora total del sector privado del 7% al 7,3%. De las treinta entidades financieras más importantes del país por volumen de préstamos a personas, veintiséis registraron incrementos en sus niveles de incumplimiento.

En total, el informe estima que 5,3 millones de personas tienen al menos un crédito en situación irregular dentro del sistema financiero. Sobre un universo de aproximadamente 20 millones de tomadores de préstamos, eso equivale a más de uno de cada cuatro deudores. Quienes caen en mora pierden acceso al financiamiento, lo que cierra la posibilidad de refinanciar deudas o sostener el consumo a través del crédito.

Este último punto tiene relevancia particular: durante buena parte de 2024 y comienzos de 2025, el crédito había funcionado como uno de los sostenes de la actividad económica. Sin embargo, los primeros datos de mayo sugieren que los préstamos privados en pesos volverían a caer en términos reales, acumulando cinco meses consecutivos de retroceso.

El segmento no bancario presenta una situación aún más delicada. En el universo de fintech, billeteras virtuales, emisores de tarjetas y empresas de financiamiento al consumo, la mora trepó al 31,5%. Actores como Mercado Pago y Tarjeta Naranja registraron incrementos en sus niveles de irregularidad.

El fenómeno llegó a la agenda del Fondo Monetario Internacional. En el informe de la segunda revisión del acuerdo con Argentina, el FMI incluyó una advertencia específica sobre el crédito no bancario, que crece a gran velocidad y equivale ya a aproximadamente el 15% del crédito bancario total. El organismo aclaró que no ve un riesgo sistémico inmediato, pero señaló que los préstamos otorgados por fintech y billeteras digitales presentan niveles de mora cercanos al 25%, y alertó sobre posibles efectos de contagio por la creciente interconexión entre ese sector, los bancos tradicionales y los fondos comunes de inversión. Por eso recomendó fortalecer la supervisión y avanzar en una coordinación más estrecha entre el Banco Central y la Comisión Nacional de Valores.

Detrás de cada crédito impago aparece la evolución de los ingresos. Un informe de la Fundación Mediterránea-IERAL, elaborado por la economista Laura Caullo, señala que los sectores más dinámicos de la economía actual —vinculados a exportaciones e inversiones energéticas— representan apenas el 3% del empleo total y el 7% del empleo asalariado privado registrado. En otras palabras, los motores de la recuperación tienen escaso impacto sobre el mercado laboral, mientras que actividades intensivas en empleo como la industria, la construcción y el comercio continúan con dificultades.

El economista Gonzalo Carrera, de la consultora Equilibra, describió que la actividad económica fuera de los sectores primarios permanece prácticamente estancada desde febrero del año pasado. «En el mejor de los casos puede haber una pequeña recuperación del salario real algunos meses, pero cuesta ver que se recupere el consumo agregado, producto de que a su vez las familias tienen una caída del ingreso disponible. Esto hace que después de pagar gastos fijos, por más que se recupere un poco el ingreso, no puedan dedicarlo al consumo», sostuvo.

Las estadísticas laborales refuerzan ese diagnóstico. Según un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA, el empleo asalariado formal se ubica 106.000 puestos por debajo del nivel de febrero de 2025 y acumula una pérdida de 290.000 empleos respecto de noviembre de 2023. En paralelo, crecieron el trabajo informal y las modalidades laborales de menor calidad.

En cuanto a los salarios, Caullo señala que luego de una recuperación parcial durante 2025, los salarios privados registrados volvieron a terreno negativo a comienzos de 2026, con una caída real del 2,3%. Santiago Casas, economista jefe de EcoAnalytics, afirmó que «la combinación de estancamiento en los sectores vinculados a la demanda interna y una inflación todavía elevada hizo que el salario real del sector privado registrado acumule siete meses consecutivos de caída, con una pérdida acumulada del 4,8% respecto de agosto del año pasado». Por su parte, Claudio Caprarulo, director de Analytica, advirtió que las remuneraciones privadas formales registran «la peor racha desde que asumió La Libertad Avanza».

Con informacion de Primera Edicion.