La trata de personas es uno de los delitos más difíciles de combatir en regiones con fronteras extensas y tránsito fluido como la que comparte Misiones con Brasil y Paraguay. En ese escenario, la provincia desarrolla desde hace casi dos décadas una estrategia que combina prevención, asistencia a víctimas e investigación judicial.
La subsecretaria de Igualdad de Oportunidades del Ministerio de Derechos Humanos, María José Martínez Demaría, explicó que su organismo actúa como punto focal en la asistencia de adultos rescatados de situaciones de explotación sexual o laboral. «Una vez que se produce el rescate, nosotros somos oficiados. A partir de ahí comenzamos a trabajar el proyecto de vida de esa persona que fue rescatada», afirmó.
Martínez Demaría precisó que el trabajo se organiza en tres ejes: prevención, asistencia y articulación institucional. Y fue enfática en señalar que la prioridad debe ser la prevención. «Si tenemos que ir a la asistencia y al abordaje es porque llegamos tarde, por eso debemos concentrarnos en la prevención», sostuvo.
Desde 2008, Misiones cuenta con un protocolo provincial específico para la atención de casos de trata, coordinado por la Vicegobernación, que permite la intervención articulada de distintos organismos del Estado. La funcionaria también ponderó el desempeño de la Policía de Misiones, al señalar que «cuenta con un acompañamiento y un accionar impecable, de gran auxilio para la Justicia Federal».
Uno de los principales vectores de captación identificados por las autoridades son las falsas ofertas laborales difundidas a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería. La subsecretaria advirtió que muchas personas migran hacia Brasil en busca de trabajo y quedan expuestas a organizaciones criminales. «Somos una provincia que en el 90% de su extensión es frontera con otros países, lo que significa que tenemos una migración laboral», señaló.
Entre las señales de alerta que recomendó tener en cuenta figuran los salarios desproporcionados, las tareas poco definidas, la ausencia de referencias del empleador y las propuestas que implican cruces fronterizos irregulares. «Hay que tener cuidado a dónde vamos y cómo vamos», advirtió.
Desde la Dirección de Trata de Personas de la Policía de Misiones, una oficial cuya identidad se mantiene en reserva por razones de seguridad, indicó que el engaño sigue siendo el mecanismo central que utilizan las redes criminales para captar víctimas. «Debido a la situación económica, muchos misioneros buscan oportunidades laborales fuera, donde luego se encuentran con condiciones que no son las que les habían prometido», explicó.
La agente señaló que en la mayoría de los casos las víctimas mantienen algún contacto con sus familias, lo que resulta clave para detectar situaciones de explotación. Son los familiares quienes habitualmente realizan las denuncias, ya sea en dependencias policiales o a través de la Línea 145.
La división especializada de la fuerza existe desde 2008. En ese período, según datos aportados por la propia Policía, se logró el rescate de más de 500 misioneros captados por redes de explotación en distintos puntos de Argentina, Brasil y Paraguay.
Las investigaciones se desarrollan en articulación con los juzgados federales de Posadas, Oberá, Eldorado e Iguazú, bajo la conducción de las fiscalías federales. La oficial entrevistada destacó la velocidad con que operan estas organizaciones: «Hoy podemos tener una víctima a solo 200 kilómetros de la frontera, pero esta puede ser rápidamente trasladada a otro país o a otra zona de la Argentina».
Martínez Demaría subrayó que cualquier persona puede ser vulnerable frente a estas redes, sin importar su edad o condición social. También alertó sobre una de las consecuencias más graves del delito: «La persona deja de percibirse como tal y pasa a ser una mercancía para quien la está explotando».
La funcionaria recordó además que la legislación vigente sanciona incluso los intentos de captación. «La modificación de la ley establece que la tentativa es punible; es decir, si me están ofreciendo un empleo y yo denuncio porque desconfío, quien realiza el ofrecimiento puede ser penado por la Ley Federal de Trata de Personas», explicó.
Ante cualquier situación sospechosa, las autoridades recomiendan comunicarse con la Línea 145, que funciona de forma gratuita, anónima y las 24 horas en todo el país.