Donald Trump afirmó este fin de semana que las negociaciones con Irán avanzan a buen paso y que logró contener una escalada militar en el Líbano, en medio de señales contradictorias desde Teherán.
«Las conversaciones con la República Islámica de Irán continúan a un ritmo acelerado», escribió el mandatario en su red Truth Social. En el mismo mensaje aseguró que convenció tanto a Israel como a Hezbolláh de reducir la tensión en torno a Beirut. «No habrá tropas yendo a Beirut, y cualquier tropa que estuviera en camino ya ha sido retirada», sostuvo Trump, quien describió como «muy productiva» una llamada que mantuvo con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu. Según el presidente, Hezbolláh también aceptó cesar los combates.
Sin embargo, la versión iraní fue opuesta. La agencia oficial Tasnim, vinculada a la Guardia Revolucionaria, informó que Teherán decidió frenar el intercambio de textos con Washington a través de mediadores. La agencia atribuyó la medida a los «crímenes» que Israel «sigue cometiendo» en territorio libanés y a las reiteradas violaciones del alto el fuego acordado el 8 de abril. «El equipo negociador iraní suspende, por tanto, el diálogo y el intercambio de textos a través de los mediadores», precisó Tasnim.
En paralelo, Israel advirtió sobre posibles ataques contra el sur de Beirut, lo que derivó en evacuaciones en distintas zonas de la capital libanesa. Según reportes, Israel lanzó ataques contra los suburbios del sur de la ciudad, mientras Hezbolláh disparó cohetes hacia el norte israelí, con impactos registrados cerca de Haifa.
Irán, por su parte, denunció violaciones «en todos los frentes» del cese de hostilidades y apuntó directamente a las operaciones militares israelíes en suelo libanés.
La tensión también golpeó al comercio internacional. El estrecho de Ormuz, paso clave para el transporte de petróleo, opera con severas restricciones: solo una cantidad limitada de buques logró cruzar con autorización iraní, mientras otros permanecen retenidos o sujetos a permisos especiales. Medios cercanos al régimen iraní señalaron que Teherán evalúa «cerrar completamente» el estrecho y avanzar sobre otros puntos estratégicos como Bab al-Mandeb, lo que incrementaría la presión sobre el comercio global.