La hotelería y la gastronomía de Misiones atraviesan uno de sus momentos más difíciles en años recientes. La combinación de costos operativos en alza, tarifas que no acompañaron la inflación y una caída sostenida en la demanda —tanto del mercado interno como del turismo extranjero— llevó a buena parte del sector a operar en rojo.
Gustavo Alvarenga, integrante de la Asociación Misionera de Hoteles, Bares, Restaurantes y Afines (AMHBRA), describió la situación en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones. «El sector está igual que toda la economía. No sé si llamarlo crisis, pero sí estos vaivenes económicos complicados que estamos viviendo. Es un rubro que se vio muy afectado en estos últimos tiempos, en estos últimos años», planteó.
Uno de los cambios más notorios es la caída del turismo brasileño. Durante años, visitantes del país vecino fueron el principal flujo de turistas extranjeros para Misiones, especialmente por la cercanía geográfica. Hoy, la apreciación del peso frente al real invirtió esa dinámica. «Al brasileño le encanta la ciudad, le encanta la provincia, pero se fija mucho en el costo. Hoy, por la diferencia cambiaria, la Argentina le quedó cara», señaló Alvarenga.
El impacto se percibe directamente en el mostrador. «Yo hablo con los brasileños y por ahí me cuentan que lo que comen cinco allá, acá comen dos. Hay una diferencia enorme en cuestión de costo», indicó. Según describió, antes llegaban tanto turistas de alto poder adquisitivo en vehículos particulares como contingentes en colectivo. «Ahora esto mermó notablemente», afirmó.
En el caso específico de Posadas, Alvarenga señaló que el turismo vacacional no es el motor principal de la actividad: «Nuestro principal turismo, por así decirlo, es el corporativo. Es una ciudad más bien para el comercio, es la capital de una provincia. Entonces la economía impacta directamente también».
Sobre las perspectivas para las vacaciones de invierno, el panorama es reservado. El dirigente de AMHBRA reconoció que las reservas están «muy quietas» en comparación con años anteriores y subrayó que, en este contexto, la planificación a mediano plazo es casi imposible. «Esto es mes a mes con esta economía, un mes es muchísimo», sostuvo.
Mencionó al Turismo Carretera como un evento que puede generar movimiento genuino para el sector, porque convoca público de otras provincias y activa tanto la hotelería como la gastronomía. Sin embargo, aclaró que el rubro no puede sostenerse únicamente con fechas especiales. «Uno por ahí va un sábado a la costanera y la ve hermosa, con gente, pero nuestro trabajo es de lunes a lunes», graficó.
El problema estructural es el atraso tarifario frente a los costos. «Nosotros estamos con tarifa plana ya desde hace dos años. No acompañamos ni ahí la suba de los costos operativos fijos, porque hoy se compite por precio», explicó Alvarenga. Para ilustrarlo, puso un ejemplo concreto: una habitación doble con desayuno y cochera que hoy se ofrece a $80.000 debería estar, según los cálculos del sector, por encima de los $120.000 si se actualizara en línea con la inflación y los costos reales.
Para sostener la demanda, hoteles y restaurantes apelan a promociones: descuentos por día de la semana, ofertas tipo «dos por uno» y propuestas como el «miércoles mujer». «Es muchísimo para traer gente», resumió.
Aun así, la situación financiera es crítica. «Muchas veces a pérdida porque nos estamos atrasando en pagos y la verdad que estamos peleando», admitió Alvarenga. Según explicó, los proveedores y distintos actores de la cadena están flexibilizando plazos porque el parate es generalizado. «No es que uno está llevando el negocio mal y todo anda bien. La verdad es que es algo general. Estamos haciendo un esfuerzo enorme, pero hay atrasos en pagos», planteó.
La llegada de junio suma presión adicional con el pago de la primera cuota del Sueldo Anual Complementario. Salarios, impuestos y servicios compiten por una caja que no alcanza. «A nadie le alcanza. Tampoco alcanza nada porque los sueldos están todos planchados», describió.
Alvarenga aclaró que la situación no es exclusiva de Misiones, sino que afecta al sector en todo el país, aunque reconoció que destinos como Puerto Iguazú o la Ciudad de Buenos Aires pueden mostrar matices distintos.
Con informacion de Primera Edicion.