Pastelitos municipales, vehículos de alta gama y un PJ en llamas: el resumen de los rumores políticos de la semana

Varios funcionarios que tenían en mente combinar el Mundial de fútbol con algún viaje están revisando sus planes. El antecedente de la funcionaria desplazada tras publicar imágenes de su estadía en Cancún dejó una lección difícil de ignorar: en tiempos de ajuste, la moderación parece imponerse como norma no escrita en la dirigencia.

En la Legislatura provincial generó comentarios la presencia de dos vehículos alemanes de alta gama estacionados en zonas reservadas. Cuando empezaron las preguntas sobre los dueños, varios apuntaron a Adrián Núñez y a Samantha Stekler, de La Libertad Avanza. «Se habla mucho del Tesla de los diputados nacionales en Buenos Aires, pero no estamos tan lejos», masculló un dirigente que observó la escena.

También generó perplejidad la repentina preocupación de Adrián Núñez, referente de los libertarios misioneros, por los salarios docentes. El apoderado de LLA viene reclamando en redes sociales que la Provincia aumente los sueldos de los maestros, al tiempo que omite, según quienes observan la situación, que el gobierno de Javier Milei recortó fondos educativos y eliminó el FONID. La postura desconcertaría incluso a sus propios seguidores.

Otro trascendido que circula señala que cayó mal un posteo que presentaba a la legisladora libertaria Maura Gruber como «defensora incansable de los productores». La publicación, según se comenta, desató una catarata de respuestas de personas que aseguran no haber tenido nunca una reunión concreta con la diputada. «Con tanta gestión que muestran en redes, tendríamos que estar exportando prosperidad», ironizó uno de los comentaristas.

En Cerro Azul, una millonaria demanda que la Municipalidad impulsó contra una generadora de energía por biomasa terminó en revés para la propia comuna. La Justicia rechazó la ejecución fiscal, cuestionó la validez del procedimiento utilizado y ahora el municipio no solo no cobrará la deuda reclamada, sino que podría cargar con las costas del juicio.

Desde Garupá llega otro dato: según se asegura en círculos políticos locales, finalmente fue presentada la demanda por deuda alimentaria contra el intendente Luis Ripoll.

Y las novedades del municipio garuplense no terminan ahí. Comenzó a circular una versión que mezcla política y repostería: empleados municipales habrían sido «incentivados» a vender pastelitos. Desde el municipio niegan que haya ocurrido, aunque algunos trabajadores, según el relato que circula, responden con resignación que «una bandeja de pastelitos ya ni sorprende».

En el PJ misionero, la ruptura entre Cristina Brítez y «Lalo» Costa Arguibel ya no parece un secreto para nadie. Lo que comenzó como una alianza de conveniencia derivó, después de las internas, en reproches, pases de factura y una disputa de egos que amenazaría con trasladarse a los tribunales.

En ese contexto, el congreso partidario impulsado por el sector de Costa Arguibel fue definido por dirigentes peronistas como «un asado de amigos con pretensiones institucionales». Según sostienen, la reunión se autoconvocó sin cumplir los requisitos formales y distribuyó cargos y autoridades como si se tratara de un club de barrio. «Les faltó sortear quién llevaba el hielo», ironizaron desde el sector rival.

En la Cámara de Representantes, el comentario de pasillo indica que Sebastián Macias tomó nota de los cuestionamientos que venía recibiendo por su conducción de las sesiones. La lectura que circula es que el presidente del cuerpo busca recuperar autoridad luego de varias jornadas en las que, según la oposición, eran otros legisladores quienes marcaban el ritmo. «Parecía que ‘Cacho’ Bárbaro le manejaba la sesión», disparó con ironía un dirigente.

En ese marco se inscribiría la decisión de Macias de cortarle el micrófono al diputado Ramón Amarilla cuando excedió el tiempo reglamentario. La medida, sin embargo, abrió otro debate: usuarios de redes sociales recordaron que en otras ocasiones el reglamento había sido aplicado con bastante más flexibilidad. «La norma está bien, el problema es cuándo se aplica y cuándo no», resumió un observador habitual del cuerpo legislativo.

Con informacion de Primera Edicion.