Estudiantes del BOP N°12 de San José rescataron del olvido la historia del Campamento Paraguayo de Pindapoy

Un capítulo prácticamente desconocido de la Guerra de la Triple Alianza cobró visibilidad en las aulas misioneras. El Campamento Paraguayo de Pindapoy fue el tema central de un trabajo presentado el 20 de mayo en la Feria de Ciencias del Bachillerato Orientado Provincial N°12 de San José, donde llamó la atención de docentes, padres y alumnos por igual. El proyecto avanzó luego a la instancia zonal.

El campamento estuvo instalado a orillas del arroyo Pindapoy, al sur de Misiones, entre el 13 de enero y el 27 de mayo de 1865, en las inmediaciones de lo que hoy es la estación de peaje de la ruta 105 que une Posadas con San José. Alrededor de 10.000 soldados paraguayos acamparon allí durante la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).

Detrás de la propuesta está el profesor de Plástica Mario Rivas, docente del establecimiento y estudiante del doctorado en Historia de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), en Resistencia, Chaco. Rivas investiga el tema para su tesis y convocó a sus alumnos para presentarlo en la Feria de Ciencias.

«La información brindada en aquellas notas fue realizada por el destacado historiador Esteban Snihur, originario de Apóstoles», explicó Rivas, al referirse a los artículos periodísticos que dispararon su investigación. También mencionó una historia familiar: «Según testimonios de mi padre Américo Rivas, mi bisabuelo Ángel Custodio Rivas vino a vivir a esta zona luego de haber sido uno de los sobrevivientes paraguayos de la Guerra de la Triple Alianza». Rivas es oriundo de Pindapoy, localidad que depende administrativamente del municipio de San José.

«No hay ningún libro que hable al respecto, solo menciones puntuales como la nota brindada por Snihur y otros textos, pequeños retazos de historia dispersos por ahí», les señaló el docente a sus alumnos durante las reuniones de preparación.

Las fuentes más valiosas de la investigación son mapas elaborados por las fuerzas brasileñas en 1871, conservados en la Dirección de Hidrografía y Navegación del Ministerio de Defensa de Brasil, e informes redactados por el Mayor Pedro Duarte y el Teniente Coronel Antonio de la Cruz Estigarribia, quienes dirigieron el campamento, que se encuentran en el Archivo Nacional de Asunción.

Esos documentos revelan que los soldados asentados en Pindapoy atravesaron un invierno muy duro: heladas a fines de marzo y lluvias persistentes que dificultaban los movimientos de las tropas y provocaron enfermedades como disentería, pulmonía e infecciones que causaron numerosas muertes. Las cartas también registran la presencia de soldados guaraníes, con apellidos como Guaricú, Cuañamandú, Mboroguí, Arecayú y Potí, además de sacerdotes, médicos e inspectores. Los informes describen exploraciones, deserciones, refriegas, ejecuciones de traidores y las órdenes recibidas del presidente Francisco Solano López.

Los soldados de este campamento formaban la columna oriental del ejército paraguayo. Una parte, bajo el mando del Mayor Duarte, descendió hasta Paso de los Libres, donde fue derrotada en la batalla de Yatay. El Teniente Estigarribia, por su parte, cruzó el río Uruguay en Santo Tomé, capturó São Borja y luego Uruguayana, donde finalmente fue sitiado hasta rendirse.

El comercio también tuvo su lugar en el campamento: durante los cuatro meses y medio que duró, los paraguayos intercambiaron alimentos, bueyes, vacas, mulas, caballos y utensilios con pobladores correntinos y misioneros de localidades con origen en las antiguas misiones jesuíticas, como San José, Candelaria y San Carlos.

La directora del BOP N°12, Graciela Gural, destacó que «la presentación de este trabajo me parece muy importante porque nos permite revalorizar la historia de nuestra región. La preservación y difusión de la historia del campamento paraguayo en Pindapoy contribuye a mantener viva la memoria colectiva, promoviendo el respeto por nuestro pasado y la construcción de una identidad sólida».

Los alumnos expositores también reflexionaron sobre la experiencia. Carolina Maidana señaló que «al igual que a todos los que escucharon nuestra exposición por primera vez, a mí también me sorprendió saber todo lo que ocurrió en esa fecha. ¿Quién diría que sobre algo tan impactante e histórico, muy pocas personas sepan?». Marcos Morel admitió que «al principio, cuando el profe nos eligió y nos dijo el tema para la lección, no le tenía mucha fe; pero cuando nos fuimos adentrando a la trama, me pareció fascinante el tema, y más por el hecho que fue en una parte rural de acá cerca». Milagros Ferreira consideró que fue «una gran oportunidad para aprender más sobre nuestra historia, compartir conocimientos y fortalecer el trabajo en equipo», mientras que Alexi Exequiel expresó que se sintió «emocionado, porque para mí fue una experiencia única y muy linda».

Gural, profesora de Historia, concluyó que «conocer estos hechos enriquece nuestros conocimientos y nos invita a reflexionar sobre la integración entre los pueblos y el cuidado de los sitios históricos como parte de nuestro patrimonio histórico común».

Con informacion de Primera Edicion.