El chef misionero que le cocinó a Messi en 2014 y hoy sirve ese mismo plato en Santa Rita

En 2014, mientras Argentina se preparaba para el Mundial de Brasil, un joven cocinero de Misiones vivía una experiencia que no olvidaría. Javier Fredes formaba parte del equipo gastronómico de un restaurante italiano en Palermo Soho, conducido por Marcelo Abate, donde Lionel Messi concurría con frecuencia en busca de un espacio tranquilo y sin exposición.

«Tuve el placer y la oportunidad de poder cocinarle un par de oportunidades a nuestro capitán en el 2014», contó Fredes al repasar aquella etapa. El contacto llegó a través de personas del entorno de la Selección. La consigna del equipo de cocina era clara: discreción absoluta.

«Tratábamos de no molestar, que estén tranquilos. Él venía, pedía la comida y nosotros hacíamos nuestro trabajo con la misma pasión que con cualquier cliente», relató. Y agregó: «Cada vez que iba, con nosotros fue una persona muy humilde en todos los sentidos. Siempre saludaba y agradecía».

El plato que Messi repetía era sencillo pero demandante en su ejecución: ravioles de verdura, a veces con aceite de oliva, a veces con ragú de carne. «Había que hacerlo perfecto», explicó Fredes. También recuerda un detalle menor que quedó grabado: «Tomaba agua con gas, eso me acuerdo siempre».

Un gesto del futbolista marcó especialmente al cocinero misionero. «Nunca le molestamos en ningún momento. Él mismo fue el que dijo ‘vamos a sacarnos una foto con los chicos'», recordó. Esa foto hoy está enmarcada y cuelga en su local, junto a una camiseta firmada por el capitán argentino.

Fredes había llegado a Buenos Aires siendo muy joven, impulsado por una vocación que reconoce temprana. «Mi abuela era cocinera, mi mamá tenía un comedor y siempre me gustó la cocina. Siempre soñé con esto», contó. Después de una larga etapa en la capital, decidió volver a Misiones hace aproximadamente una década. «No me hallaba más allá, quería volver y demostrar lo que había aprendido», señaló.

Hoy está al frente de La Cocina de Javier, en Santa Rita, sobre la Ruta Provincial N°8, con una propuesta basada en elaboraciones caseras y recetas italianas. En la carta figura un plato con nombre propio: «los ravioles del capitán». «Es la misma receta que aprendí en ese momento. Es un homenaje», explicó.

El emprendimiento enfrenta las dificultades comunes al sector. «Hoy es muy difícil llevar adelante un local. Tenés que ir adaptándote, ver cómo abaratar costos sin bajar la calidad», reconoció. Aun así, mantiene la motivación intacta: «Soy un amante de la cocina, le meto 24/7».

Y no cierra la puerta a un reencuentro con aquel momento que marcó su carrera. «Sería un placer enorme volver a cocinarle. Conozco sus gustos, sé lo que le gusta. Para mí sería un honor», expresó.

Con informacion de Misiones Online.