Eduardo «Moni» Encina, uno de los músicos más representativos del chamamé misionero, murió este martes en el Hospital Madariaga de Posadas, donde se encontraba internado en estado grave. Tenía 70 años.
La Secretaría de Estado de Cultura de Misiones confirmó la noticia a través de un comunicado. «Con profundo dolor informamos que acaba de fallecer nuestro querido Moni Encina», expresó el organismo, que también agradeció el acompañamiento del Instituto de Previsión Social durante la internación del artista. «Agradecemos al IPS por toda su ayuda en este momento duro para la familia y amigos», indicaron.
Desde la Secretaría de Cultura anticiparon que en las próximas horas se darán a conocer los detalles del lugar donde familiares, amigos y seguidores podrán despedirlo. La información será difundida por los canales oficiales del organismo.
Encina construyó a lo largo de décadas una carrera que lo convirtió en referente del chamamé regional y de la música popular del Litoral. Entre sus reconocimientos más destacados figuran dos títulos como campeón nacional en el Festival de Laborde y la declaración como Ciudadano Ilustre de Posadas en 2009, distinción que recibió por sus 35 años de trayectoria artística.
En 2023, en una entrevista con Canal12misiones.com en el programa Chamarap, el músico había repasado su historia y sus proyectos. Por entonces mantenía un repertorio de 19 canciones y se presentaba junto a un conjunto que lo acompañaba desde hacía 14 años.
Sobre sus inicios, recordaba con humor su vínculo temprano con la música: «Desde pequeño, mientras tomaba la mamadera, ya manoteaba la cuerda de la guitarra de mi papá». La influencia de su padre y su abuelo fue determinante en su formación.
En esa misma charla, Encina había manifestado su deseo de seguir componiendo. «Tengo el deseo de componer algunas canciones dedicadas para mi gente», afirmó.
Una de sus obras más conocidas es Samaniego tu sombrero, surgida de una anécdota con un integrante de su grupo y convertida con el tiempo en uno de sus temas más populares. Al hablar de la relación con el público, lo resumía así: «Toque lindo o toque feo, a la gente le gusta».
Encina también había contado el episodio del robo de su histórico acordeón en 2017, un instrumento heredado de su padre con el que tocó durante más de cuatro décadas. Lo recuperó dos años después. «La persona no pudo venderlo porque todos conocían que ese acordeón era mío. Finalmente, vino hasta mi casa para devolverlo», relató. Mientras tanto, una colecta organizada por vecinos y admiradores permitió la compra de un nuevo instrumento. «El acordeón vino de Corrientes y el que lo construyó, cuando se enteró que era para mí, cobró sólo los materiales», recordó.
Sobre los nuevos músicos del género, Encina era generoso en el reconocimiento: «Hay chamameceros muy buenos», decía al referirse al talento de los artistas misioneros que siguieron el camino de la música regional.
Con su muerte, la provincia pierde a uno de los exponentes más queridos de su identidad cultural.