Miles de personas se congregaron este sábado en el Anfiteatro Manuel Antonio Ramírez de Posadas para la celebración de Corpus Christi, una de las festividades más convocantes del calendario católico misionero. Niños, jóvenes, docentes, padres y abuelos ocuparon las tribunas del espacio posadeño a lo largo de la tarde.
La misa fue presidida por el obispo de Posadas, Juan Rubén Martínez, junto a sacerdotes de distintas parroquias de la ciudad. Al finalizar la celebración, los fieles realizaron una procesión hasta la Iglesia Catedral, donde se llevó a cabo la bendición final.
El sacerdote Leandro Kuchak destacó la masiva convocatoria desde el inicio de la jornada. «Con mucha alegría estamos acá. La verdad que un montón de gente ya llegó y todavía falta más, porque esperamos casi seis mil personas que nos acompañen», señaló.
Kuchak valoró además el regreso de la celebración al anfiteatro: «Hay distintos colegios, muchos niños y muchos jóvenes, y eso nos hace bien como Iglesia: juntarnos, reunirnos para alabar y bendecir a Dios».
Sobre el significado de la fiesta, el sacerdote subrayó la presencia intergeneracional como uno de sus rasgos más destacados. «La alegría de la juventud, la alegría de los niños, de los adultos y de los abuelos que vienen a alabar a Dios es una de las características de esta fiesta, porque el objetivo es encontrarse con Dios», afirmó.
La preparación para la celebración incluyó misas, adoración eucarística y actividades recreativas para los más chicos durante los días previos. Kuchak explicó que «se hace toda una experiencia previa para vivenciar bien esta fiesta».
La presencia de banderas y colores que identificaban a cada comunidad y colegio le dio un marco festivo al encuentro. Aun así, Kuchak remarcó el sentido de unidad que atravesó la jornada: «Más allá de los colores que representan a cada grupo, tenemos una identidad cristiana que nos une y un Espíritu Santo que nos acompaña siempre».
Entre los asistentes, una integrante de las comunidades San Roque, Santa María y José Manuel Estrada resaltó el trabajo organizativo: «Como siempre, con mucho amor. Se ve toda la organización detrás en nombre de Jesús. Gracias a Dios», dijo mientras acompañaba a sus hijos y a su madre.
Desde el barrio Itambé Guazú, una abuela que asistió con sus nietos sintetizó el clima de la tarde: «Estamos disfrutando este momento hermoso». Un alumno del Instituto San Basilio Magno, consultado sobre la jornada, fue más directo aún: «No me gusta, me encanta».
Alumnos de la comunidad Santa Catalina también destacaron el ambiente compartido con familias y amigos a lo largo de toda la celebración.
Con informacion de Misiones Online.