El Madariaga trató con éxito una fractura de cadera asociada a una enfermedad genética de extrema rareza

El Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga atendió un caso excepcional: una paciente con fractura de cadera cuya condición de base era el síndrome de McCune-Albright, una enfermedad genética tan infrecuente que se estima en menos de un caso por cada millón de personas en todo el mundo.

La patología afecta simultáneamente varios sistemas del organismo. Se caracteriza por manchas café con leche en la piel, alteraciones hormonales que pueden provocar pubertad precoz y fibrodisplasia ósea, un trastorno que reemplaza el tejido óseo normal por tejido fibroso, debilitando los huesos de forma progresiva.

El traumatólogo Enzo Tibolla presentó el caso durante un ateneo multidisciplinario organizado específicamente para definir el abordaje. «Es un síndrome raro, muy raro, que no se suele ver acá en esta zona», señaló el especialista. Durante la exposición también describió la enfermedad: «Se presenta clínicamente con mancha de color café en la piel, con una marcha alterada y con pubertad precoz y fibrodisplasia ósea».

Esa fragilidad estructural es la que derivó en la fractura de cadera. Según explicó Tibolla, la pérdida de resistencia mecánica hace que los pacientes sean propensos a lesiones ante traumatismos mínimos o sin causa aparente. «Todo esto lleva a que la paciente tienda a fracturas patológicas», indicó.

Dado que la enfermedad excede el campo de la traumatología, el hospital convocó a profesionales de clínica médica, genética, endocrinología y ginecología. «Trabajamos de manera conjunta con los servicios de clínica médica, de genética, de endócrino y con el servicio de ginecología», detalló Tibolla, y agregó que «en conjunto hicimos un ateneo previamente para ver cuál iba a ser el abordaje, en el cual cada uno de estos servicios intervino dando su punto de vista disciplinario para resolver la patología de la paciente».

El procedimiento elegido fue una reducción y osteosíntesis de cadera, que consiste en estabilizar el hueso fracturado mediante implantes metálicos. La cirugía se desarrolló sin inconvenientes y la evolución posoperatoria fue favorable.

Desde el Servicio de Traumatología informaron que la paciente continúa con controles periódicos y que su recuperación avanza dentro de los parámetros esperados para un cuadro de estas características.

Con informacion de Primera Edicion.