La licenciada en Nutrición Verónica Núñez (MP 44) planteó en el programa de streaming Sala Cinco, transmitido por Misiones Online, que la medicina moderna dejó de entender la obesidad como un problema de kilos de más para considerarla una enfermedad sistémica y multifactorial.
Las cifras son contundentes: según Núñez, en Argentina uno de cada cuatro adultos tiene obesidad, mientras que a nivel mundial la condición afecta al 16% de la población. «Y estamos hablando de obesidad, no de sobrepeso», aclaró.
La especialista señaló que el foco del diagnóstico ya no está en la balanza sino en el funcionamiento del organismo. «Hoy se sabe que la obesidad no es un problema de exceso de kilos, que no es una consecuencia de comer mucho y moverse poco, que es mucho más compleja y que se define por un exceso de tejido adiposo, pero un tejido adiposo totalmente disfuncional que genera alteraciones a nivel de todos los órganos del cuerpo», explicó.
Ese tejido adiposo alterado actúa como un órgano endocrino que libera sustancias perjudiciales. «Cuando está alterado, estas sustancias generan resistencia a la insulina, inflamación de bajo grado, problemas cardiovasculares y aumento de grasa tanto en el tejido adiposo como en todos los otros órganos», detalló Núñez.
Otro punto central de su exposición fue la necesidad de hablar de «obesidades» en plural, dado que la enfermedad no se manifiesta igual en todos los pacientes. «Dos personas pueden tener el mismo índice de masa corporal pero tener riesgos metabólicos totalmente diferentes», indicó. Existe incluso lo que los especialistas denominan obesidad metabólicamente sana: personas con exceso de peso que no presentan resistencia a la insulina, hipertensión ni problemas cardiovasculares.
En cuanto al diagnóstico, Núñez explicó que actualmente se prioriza la relación entre la circunferencia de la cintura y la talla. «Si esa relación me da de 0,5 para arriba, decimos que la persona tiene obesidad independientemente del peso», precisó.
La nutricionista también abordó los desafíos que enfrentan las familias para sostener hábitos saludables en los niños, especialmente en el entorno escolar. «Lo más complicado a nivel personal no es mandarle con el alimento un poco menos perjudicial, sino que todos los compañeros se llevan y que vos le mandás con la fruta, le mandás con el budincito saludable y el chico vuelve y te dice: ‘No, comí la quesita que me invitó mi amigo, comí la Oreo'», graficó.
Sin embargo, subrayó que el comportamiento de los adultos en el hogar es decisivo. «Cuando el adulto se cuida, directa o indirectamente se cuida el chico, porque el chico es consecuencia de lo que le da el adulto», sostuvo.
Para cerrar, Núñez advirtió sobre el impacto del entorno familiar en el largo plazo: «Un niño que se cría con malos hábitos, que nosotros le decimos ambiente obesogénico, porque está rodeado de una alimentación de mala calidad, de muchos ultraprocesados, y que además tiene padres que tienen exceso de peso o obesidad, tiene más del doble de probabilidades de desarrollar obesidad en la vida adulta».
Con informacion de Misiones Online.