Un equipo del Laboratorio de Neurobiología del Parkinson, perteneciente al Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional (iB3) de la Universidad de Buenos Aires, estudia si ciertos compuestos presentes en la yerba mate pueden contribuir a retrasar la aparición de síntomas de la enfermedad de Parkinson.
El punto de partida fueron estudios epidemiológicos realizados en la región que sugirieron una posible correlación entre el consumo habitual de mate y una menor prevalencia de la enfermedad. A partir de esa observación, el equipo encabezado por el investigador Juan Ferrario avanzó en el análisis de los mecanismos biológicos que podrían explicar ese vínculo.
Una de las sustancias bajo la lupa es el ácido clorogénico, un polifenol antioxidante presente tanto en la yerba mate como en el café. Según los investigadores, este compuesto representa una parte importante de la yerba y podría activar mecanismos celulares vinculados a la protección neuronal. El equipo también comparó sus hallazgos con investigaciones previas sobre el consumo de café, donde se analizaron efectos similares sobre el sistema nervioso.
Otro proceso estudiado es la autofagia, mediante el cual las células eliminan componentes dañados. Los especialistas señalaron que ciertos compuestos del mate podrían favorecer este mecanismo, que también se activa de forma natural durante el sueño o el ayuno.
Los experimentos se llevaron adelante en cultivos celulares, insectos y animales. En uno de los ensayos con ratones, se registró una reducción de alrededor del 10% en la muerte neuronal tras un período prolongado de consumo de mate.
Sin embargo, los propios investigadores son cautos: se trata de evidencia preliminar que requiere estudios más amplios antes de poder establecer conclusiones aplicables a humanos. El trabajo continúa en fase experimental y no implica recomendaciones clínicas.