La Asociación Civil Jardín de los Niños llega a sus 39 años en una situación económica crítica. La entidad, considerada una de las ONG más grandes de Misiones, asiste a más de 20 mil personas a través de jardines maternales, comedores, un secundario, un terciario y una amplia red de servicios sociales en el barrio San Jorge de Posadas. Sin embargo, el recorte de fondos nacionales y la caída de los aportes privados amenazan la continuidad de buena parte de su trabajo.
Eduardo Lamberghini, presidente de la institución, repasó la historia de la asociación en una entrevista con el programa Sala Cinco de Misiones Online. Recordó que todo comenzó en junio de 1987, cuando Emilio Marchesi, recién regresado del exilio, se instaló en el barrio San Jorge, próximo a un basural, y comenzó una tarea filantrópica que con el tiempo derivó en la creación de un jardín maternal y luego en un proyecto de urbanización que incluyó la construcción de más de 800 viviendas.
Hoy, la asociación cuenta con tres jardines maternales que inscriben más de 500 niños por año, un nivel secundario, un terciario con tres carreras, 16 talleres de formación profesional, un hogar de niños y adolescentes, un club de abuelos y siete comedores que preparan más de 1.200 raciones diarias.
Sobre el financiamiento, Lamberghini fue directo: «Ese es un tema que es realmente en este momento muy difícil». Explicó que históricamente la entidad se sostuvo con fondos del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, pero que esa fuente desapareció con la gestión actual. «Hoy, por la política del gobierno nacional, ha desaparecido y solamente capital humano trabaja con nosotros en lo que tiene que ver con los fondos de programas de Naciones Unidas para el Desarrollo a través de los comedores, pero ya a nivel nacional se ha cerrado», indicó.
El apoyo provincial existe pero es acotado, y los aportes de empresas y particulares también cayeron. El principal sostén en las últimas décadas fue el financiamiento internacional: más de 50 proyectos ejecutados con organismos como UNICEF, Cruz Roja Internacional, Cáritas, la Iglesia Valdense y organizaciones de la comunidad europea. No obstante, esos fondos están atados a proyectos específicos y no cubren los gastos operativos de la estructura. «Lo que hace difícil es el mantener la estructura, porque los proyectos financian cuestiones específicas que tienen que ver con lo sociocomunitario, pero lo que es el mantenimiento de la estructura se nos hace realmente muy muy difícil», subrayó Lamberghini.
En ese marco, la comisión directiva trabaja en reducir gastos —alarmas, monitoreo, servicios de luz y agua, personal— y busca nuevas fuentes de ingresos. Una de las iniciativas en curso es un proyecto de 80.000 dólares para proveer agua potable a un sector aislado del barrio San Jorge, elaborado junto a la Fundación Techo y a la espera del aval de la Municipalidad de Posadas.
Lamberghini también mencionó las problemáticas que atienden cotidianamente: consumo de sustancias, violencia de género e inseguridad. «Esto que antes estigmatizaba que pasaba únicamente en barrios periféricos, hoy esto pasa en pleno centro de la ciudad de Posadas, la violencia, la droga», afirmó, y señaló que trabajan en articulación con otras instituciones, fundaciones y universidades.
El escenario más grave que maneja la conducción es el cierre de algunas unidades. «Nos resulta doloroso pensar que en algunos momentos tengamos que cerrar alguna de estas unidades sociocomunitarias, porque hay empresas que han cerrado, muchas empresas han cerrado en el país, comercios, industrias, el Estado está en un estado de quiebre en algunos casos, en la mayoría de los casos. Por lo tanto, nosotros no estamos ajenos a eso», expresó.
Lamberghini fue contundente respecto del horizonte: si la situación no cambia y el Estado nacional no retoma su acompañamiento, «no es mucho el tiempo que podemos sobrevivir a esta situación». La asociación gestiona además ayuda transitoria con Italia, aunque el panorama sigue siendo incierto.
En medio de la crisis, la entidad prepara para este mes de junio una serie de actividades con niños, adolescentes, adultos mayores y familias del barrio para celebrar los 39 años. Para Lamberghini, haber llegado hasta acá es mérito de la propia comunidad: «Esta comunidad y estas familias han sido protagonistas directos».
Con informacion de Misiones Online.