El Festival Internacional de Títeres Tatá Pirirí cumple 25 ediciones y ya tiene todo en marcha en Eldorado

El mal tiempo se hizo presente desde el primer día: las nubes grises que cubrieron Eldorado ayer obligaron a suspender el tradicional desfile de apertura de la 25ª edición del Festival Internacional de Títeres Tatá Pirirí. Aun así, el encuentro arrancó con funciones en escuelas de Eldorado, Montecarlo y Puerto Libertad, y la comunidad no tardó en sumarse a la celebración.

Omar Holz, uno de los referentes del festival, contó que hasta último momento se intentó salvar el desfile, que iba a incluir una murga titiritera con la canción oficial del encuentro y un repertorio de la Orquesta Enarmonía del CEMU. La propuesta finalmente no pudo concretarse, pero Holz fue claro: «De todas formas, el Tatá Pirirí ya comenzó. Las funciones ya están en marcha y continuarán hasta el domingo en distintos teatros y escuelas».

Este jueves la programación para todo público arranca en el Círculo Médico, sede principal del festival. A las 18 se presenta «El Horrible», de la compañía Saltimbanquis, y a las 20 el grupo local Layla y Lailalá ofrece «Oxipis!…qué pasó?».

El festival también llegará a espacios comunitarios más allá de las salas habituales. Habrá funciones en Puerto Pinares, en el barrio La Espinoza del kilómetro 18 —con apoyo de una asociación profesional local y en las instalaciones de la cooperativa del barrio—, en el Teatro del Pueblo y en el Salón Cultural Eibl, entre otros.

Holz destacó el lazo que el Tatá Pirirí fue construyendo con la comunidad a lo largo de estas 25 ediciones. «Lo que ocurre con el Tatá Pirirí es que muchos de los chicos que disfrutaron de los títeres en las primeras ediciones hoy son padres y madres que quieren que sus hijos también vivan esa experiencia. El entusiasmo se renueva y se multiplica», señaló.

El organizador también remarcó el lugar que el encuentro ganó en el circuito titiritero de América Latina. «No es solamente un festival, sino también un espacio de encuentro. Hay intercambio de experiencias, de técnicas, de miradas y de formas de trabajo. Por eso muchos lo consideran también una escuela para los titiriteros», expresó.

Sobre el financiamiento, Holz subrayó que el pilar del festival sigue siendo el público. «Recibimos apoyo del municipio y también de la provincia, pero fundamentalmente el Tatá Pirirí se sostiene gracias a la gente que acompaña cada función», concluyó.

Con informacion de Primera Edicion.