Se cumplen 44 años del fin de la Guerra de Malvinas. El 14 de junio de 1982, el gobernador militar de las islas, Mario Benjamín Menéndez, firmó la rendición ante el general británico Jeremy Moore, poniendo fin a un conflicto armado que había comenzado el 2 de abril de ese año con el desembarco argentino en el archipiélago, ocupado por el Reino Unido desde 1833.
El documento de capitulación estableció que la ceremonia sería privada, que las fuerzas argentinas conservarían sus banderas y que el personal sería tratado conforme a la Convención de Ginebra de 1949.
El saldo humano fue devastador: 649 soldados argentinos, 255 británicos y tres civiles isleños murieron durante los 74 días de combates. Diversas agrupaciones de excombatientes señalan, además, que cientos de veteranos argentinos fallecieron en las décadas posteriores a causa de los traumas derivados del conflicto.
Hoy, la Argentina mantiene activo su reclamo diplomático ante el Reino Unido y cuenta con el respaldo de resoluciones de las Naciones Unidas que instan a ambas partes a retomar las negociaciones bilaterales.
Uno de los episodios menos conocidos de la guerra fue la improvisación, en pleno conflicto, de un sistema de lanzamiento de misiles Exocet desde tierra. Desde el 1° de mayo de 1982, los buques británicos realizaban cañoneos nocturnos contra las posiciones argentinas en las cercanías de Puerto Argentino. La aviación argentina no podía operar de noche, lo que dejaba a las tropas en tierra sin protección frente al hostigamiento naval.
La Armada Argentina buscó una solución. Contaba con misiles MM38 Exocet, utilizados en corbetas y destructores, pero no tenía forma de lanzarlos desde tierra. El Capitán de Navío Julio Pérez, con experiencia en la instalación de esos sistemas en buques, recibió el encargo de estudiar la posibilidad de adaptarlos. Convocó a dos colaboradores civiles que cursaban ingeniería: Luis Torelli y Antonio Shugt.
El equipo, integrado por unas 20 personas que trabajaban en dos turnos, tardó 18 días en lograr que el misil se comunicara con el autodirector de tiro. Construyeron un remolque con una rampa para los contenedores de los misiles y adaptaron un viejo generador eléctrico de la Segunda Guerra Mundial para alimentar el sistema. Todo fue desarrollado en los talleres del Arsenal Naval Puerto Belgrano, en Punta Alta, provincia de Buenos Aires.
Torelli y Shugt le pusieron nombre al invento: Instalación de Tiro Berreta (ITB), una variación criolla de la nomenclatura que usaba Aerospatiale, la empresa fabricante del Exocet.
El 31 de mayo, dos aviones Hércules partieron desde la Base Aeronaval Comandante Espora, en Bahía Blanca, con los remolques y el generador. Uno de ellos cruzó a Malvinas y aterrizó en Puerto Argentino a las 20:10. Ese mismo avión, el TC-63, sería derribado al día siguiente por un Sea Harrier británico.
El sistema fue camuflado y desplegado por las noches en distintos puntos de lanzamiento. Para detectar los buques enemigos usaron un radar Rasit del Ejército, diseñado para detectar infantería, pero que podía adaptarse a esa función.
El primer intento de disparo, el 1° de junio, falló por un problema en el motor del misil. El segundo fue lanzado exitosamente, pero los datos de trayectoria habían sido cargados con error y el proyectil no encontró su blanco. El HMS Cardiff, que había sido apuntado, alertó a la flota británica, que ordenó a sus buques evitar el radio de alcance del sistema.
En la noche del 12 de junio, dos días antes de la rendición, el destructor HMS Glamorgan regresaba de realizar fuego naval desde las cercanías de Fitzroy. Para no alejarse demasiado de las islas y quedar expuesto a ataques aéreos, su comandante decidió cruzar dentro del radio de alcance del Exocet, confiando en que los argentinos no tendrían tiempo de reaccionar.
El radar Rasit lo detectó. Minutos después, el misil fue lanzado. El oficial de navegación del Glamorgan, Ian Iskip, advirtió el disparo desde el puente y ordenó virar a toda máquina para presentarle la popa al proyectil. La maniobra evitó el impacto en el centro del buque, pero el misil ingresó diagonalmente por la aleta de babor, destruyó el hangar y el helicóptero Wessex que llevaba a bordo, mató a 13 tripulantes e hirió a otros 22. El destructor quedó gravemente dañado, aunque logró escapar y navegar hacia el Reino Unido con reparaciones de emergencia.
Con informacion de Misiones Online.