El abigeato viene golpeando con fuerza la costa correntina del río Uruguay, en una franja que abarca desde Virasoro hasta Santo Tomé y Paso de los Libres. La problemática se agravó en los últimos tiempos luego de que se retirara el puesto de Prefectura que operaba en la zona.
Parte del problema tiene una dimensión transfronteriza: varios de los robos son cometidos por delincuentes que cruzan el río Uruguay y trasladan el ganado sustraído hacia Brasil. En la región ya se habla abiertamente de una «industria» del abigeato con estructura en ambas riberas.
El productor Álvaro Pellegrini fue uno de los que salió a denunciar la situación públicamente. Según sus dichos, los delincuentes ingresan a los campos privados sin ningún tipo de obstáculo. «Hoy ya es tierra de nadie», afirmó, y recordó que meses atrás sufrió la matanza de 16 animales en un solo día. Según relató, los cuatreros se mueven por las propiedades privadas «como si fueran terrenos de ellos».
Los productores de la zona reclaman una respuesta urgente de las autoridades y el regreso de las fuerzas de seguridad. En paralelo, señalan que desde hace una década un proyecto para dar estatus legal específico a los delitos rurales permanece sin avanzar en el Congreso.
El fenómeno excede hace tiempo el perfil del hurto de subsistencia. El senador provincial Noel Breard habló de un «abigeato industrializado», con una logística que incluye roles diferenciados y operaciones en múltiples puntos de la provincia. El fiscal José Casaré, por su parte, lo calificó como un flagelo que debe combatirse con todos los recursos disponibles.
La violencia asociada al robo de ganado llegó a niveles que sorprenden: hubo episodios de tiroteos entre la policía y cuatreros a caballo, y en la zona fronteriza se registraron ataques armados contra efectivos del Priar.
Los operativos recientes dieron algunos resultados. En La Cruz se desmanteló una banda de la que se recuperaron más de 80 vacunos; en Virasoro cayó una organización dedicada al robo sistemático en campos locales; en Curuzú Cuatiá se desarticuló un grupo liderado por mujeres; y en San Roque fue detenido quien cumplía el rol de «remisero» de otra banda. Sin embargo, los productores advierten que la situación general no deja de crecer.
Con informacion de Misiones Online.