José Saramago nació el 16 de noviembre de 1922 en Azinhaga, Portugal, y murió el 18 de junio de 2010 en Lanzarote, Islas Canarias, donde había elegido vivir desde 1991. Su exilio voluntario fue una respuesta al veto que el gobierno portugués impuso a su novela «El Evangelio según Jesucristo». Tenía 88 años.
Ganador del Premio Nobel de Literatura en 1998, Saramago dejó una obra que sigue siendo leída y discutida en todo el mundo. A continuación, algunas de las frases que mejor sintetizan su pensamiento:
«Todo el mundo me dice que tengo que hacer ejercicio. Que es bueno para mi salud. Pero nunca he escuchado a nadie que le diga a un deportista: tienes que leer».
«Para qué sirve el arrepentimiento, si eso no borra nada de lo que ha pasado. El arrepentimiento mejor, es sencillamente cambiar».
«He aprendido a no intentar convencer a nadie. El trabajo de convencer es una falta de respeto, es un intento de colonización del otro».
«Sólo si nos detenemos a pensar en las pequeñas cosas llegaremos a comprender las grandes».
«El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir».
«Cuanto más te disfraces más te parecerás a ti mismo».
«Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos, sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir».
«La mejor manera de defender los secretos propios es respetando los ajenos».
«El éxito a toda costa nos hace peor que animales».
«Es una estupidez perder el presente sólo por el miedo de no llegar a ganar el futuro».
«Hay quien se pasa la vida entera leyendo sin conseguir nunca ir más allá de la lectura, se quedan pegados a la página, no entienden que las palabras son sólo piedras puestas atravesando la corriente de un río, si están allí es para que podamos llegar a la otra margen, la otra margen es lo que importa».
«Ni la juventud sabe lo que puede, ni la vejez puede lo que sabe».
«Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran».
«Dentro de nosotros existe algo que no tiene nombre y eso es lo que realmente somos».
«Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay».
«El viaje no termina jamás. Solo los viajeros terminan».
Con informacion de Primera Edicion.