Productores yerbateros se reunieron en Oberá y advierten que la crisis se agrava: «Vamos a perder otra cosecha»

La crisis del sector yerbatero fue el centro de un masivo encuentro realizado en la Facultad de Ingeniería de Oberá, organizado por la Asociación de Productores Agrarios de Misiones (APAM). Llegaron representantes de Andresito, Apóstoles, San Pedro, la zona Centro, y las rutas 12 y 14, junto a tareferos, pequeños secaderos, cooperativas y referentes de distintos sectores sociales.

El encuentro coincidió con el Día del Tarefero y uno de los momentos más destacados fue el homenaje a los trabajadores rurales. El dirigente de APAM, Hugo Sand, habló luego con FM 89.3 Santa María de las Misiones y realizó un diagnóstico severo de la situación.

«Los astros se alinearon para que pudiéramos encontrarnos productores, tareferos y distintos sectores de la sociedad. Fue muy emocionante escuchar a los trabajadores rurales contar la realidad que están viviendo», expresó Sand.

El dirigente señaló que los tareferos cosechan cada año entre 800 y 1.000 millones de kilos de hoja verde, pero que muchos de ellos atraviesan una situación tan crítica que deben cruzar a trabajar a Brasil para sostener a sus familias.

Uno de los ejes del encuentro fue el impacto de las modificaciones aplicadas al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) tras el inicio de la gestión de Javier Milei. Según denunció Sand, esos cambios debilitaron la posición de los pequeños productores frente a la industria.

«Nos dijeron que el mercado iba a regular la actividad, pero lo único que hizo fue favorecer a las empresas que tienen posición dominante», afirmó. Y agregó: «La actividad quedó regulada a favor de Las Marías, de Liebig y de las grandes corporaciones. Ellos se están quedando con los beneficios que generan los productores, los tareferos, las cooperativas y los secaderos pequeños».

En cuanto al precio de la hoja verde, Sand detalló la caída que experimentó en su propia explotación: «Yo vendí mi yerba en 2023 a 400 pesos por kilo. En 2024 la vendí a 180 pesos y hoy ronda los 250 pesos. Tendría que valer al menos 700 pesos para que exista rentabilidad». Sostuvo además que, si el precio hubiera acompañado la inflación, debería superar los 1.100 pesos por kilo.

«Si dejamos de percibir 200 pesos por kilo y en Misiones se cosechan cerca de mil millones de kilos, estamos hablando de unos 200.000 millones de pesos que salen del bolsillo de los productores cada año», remarcó, calificando esa diferencia como «una transferencia gigantesca de recursos hacia los sectores más concentrados de la cadena».

Otro problema señalado fue la modalidad de cobro. Según denunció Sand, productores de la zona norte comenzaron a entregar hoja verde en marzo y recién percibirían el pago a fines de junio. «¿Cómo puede sobrevivir una familia productora entregando su producción en marzo y cobrando a los 90 días o más? No existe actividad económica que resista en esas condiciones», cuestionó.

El dirigente también criticó a legisladores nacionales y provinciales que, según su visión, acompañaron o no cuestionaron los cambios impulsados por la Nación. «Muchos levantaron la mano cuando no debían hacerlo y otros guardaron silencio», expresó. Indicó además que el sector realizó presentaciones legales para impugnar las modificaciones al INYM, pero consideró que la respuesta judicial llega con demasiada lentitud: «Presentamos recursos, planteos de inconstitucionalidad y pedidos de intervención. Mientras la Justicia demora, los productores seguimos perdiendo cosechas».

Sand también advirtió sobre las consecuencias a largo plazo si la crisis no se revierte. «Lo que está en juego no es solamente el precio de la yerba. Está en juego quién va a ser dueño de la tierra dentro de diez años», sostuvo, y convocó a los productores a mantenerse en sus establecimientos: «La chacra no se vende, la chacra es patria».

Al cierre, el dirigente reconoció que le preocupa la falta de movilización del sector en comparación con otros momentos de conflicto. «Me llama la atención la apatía que existe. Antes, por mucho menos, salíamos a las rutas a reclamar. Hoy la situación es mucho peor y cuesta movilizar a la gente», expresó. Sin embargo, señaló que el encuentro en Oberá podría marcar el inicio de una nueva etapa organizativa: «Estoy entusiasmado porque nos estamos reencontrando. Hay productores, trabajadores, estudiantes y distintos sectores que quieren involucrarse».

Con informacion de Primera Edicion.