El Banco Nación puso en marcha una nueva herramienta financiera destinada a clientes con cuotas vencidas e impagas: un préstamo personal de unificación de deudas que busca evitar que los usuarios caigan en mora y deterioren su historial crediticio.
La medida llega en un contexto de alta morosidad. Según datos del sector, el incumplimiento de las familias alcanzó el 12%, un récord desde 2004.
El producto está disponible desde el jueves 25 de junio en cualquier sucursal del banco. Está dirigido a personas físicas en situación crediticia 1 o 2, es decir, con atrasos pero aún sin caer en cesación de pagos.
La principal característica es su plazo extendido: hasta 120 meses (10 años), lo que reduce considerablemente la cuota mensual. El esquema es en modalidad UVA y ofrece la opción de cobertura CER-CVS, que ajusta la cuota según la evolución de los salarios.
Otros aspectos clave del producto:
– Financia hasta el 100% de la deuda consolidada, con un tope de $100 millones.
– No hay desembolso de efectivo: el dinero se aplica directamente a cancelar las obligaciones.
– La afectación de ingresos es del 25%.
– Tasa: 10% + UVA, con un punto adicional si se elige la cobertura CER-CVS.
Para ilustrar el impacto, el banco publicó un ejemplo: una deuda de $1.000.000 que hoy implica una cuota mensual de $67.670 (a 36 meses) pasaría a una cuota inicial de $15.279 bajo el nuevo esquema a 120 meses, o de $16.030 con la opción CER-CVS.
El beneficio está reservado para quienes cobran sus haberes en el Banco Nación. Quienes no cumplan ese requisito deberán transferir allí su cuenta sueldo para acceder al plan. Las condiciones pueden consultarse en www.bna.com.ar o a través del Contact Center de la entidad.
En paralelo, la Legislatura porteña aprobó el Programa de Desendeudamiento Familiar y Personal, que se implementará inicialmente mediante el Banco Ciudad. Ese programa fija una tasa nominal anual máxima del 35% y un plazo mínimo de devolución de 24 meses, y está orientado a deudores en situación crediticia 2 y 3.
La iniciativa genera resistencia en el sector privado. Las entidades bancarias prefieren mantener sus propias herramientas de refinanciación y evaluar cada caso individualmente, antes que quedar sujetas a una norma general.
Desde el sector reconocen que la mora se instaló como un problema real, pero cuestionan el diagnóstico de algunas iniciativas legislativas. Los bancos sostienen que la situación responde a una combinación de factores: caída del poder adquisitivo, mayor costo de vida y menor licuación de las deudas, y no a un mal manejo por parte de las entidades.
Con informacion de Primera Edicion.