La crisis económica que atraviesa el país dejó de ser solo un problema de bolsillo: en Misiones, sus efectos también se sienten en la salud mental de la población. Así lo advirtió Nicolás Aranda, director provincial de Salud Mental, quien señaló que ansiedad, depresión y angustia encabezan una demanda de atención que no para de crecer.
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Aranda fue directo: «Venimos trabajando bastante en lo que se refiere a la salud mental y la gente está muy en la lona».
Uno de los cambios más visibles, según el funcionario, es el corrimiento de pacientes desde el sistema privado hacia el público. «Una gran cantidad de gente dejó de tener trabajo en blanco y los que no lo perdieron tienen obras sociales en estado crítico. Mucha gente se volcó al sistema público. Esa es una realidad y es una cuestión económica que impacta sobre la salud mental y sobre la posibilidad de acceso», explicó.
Pero el impacto no se agota en el acceso a los servicios. Aranda subrayó que la incertidumbre cotidiana genera consecuencias emocionales que pueden volverse graves: «Esta situación económica genera incertidumbre, angustia y, a la hora de intentar olvidarse de este panorama, aparecen el consumo, la desesperación y la desesperanza, que están muy asociados a la problemática del suicidio».
La demanda se expresa con fuerza en distintos puntos del sistema. «La guardia del Hospital Carrillo y del Centro de Prevención de Adicciones un viernes a la noche revienta de gente que va a buscar ayuda porque sabe que cuenta con esos espacios», describió el director.
También creció la consulta virtual. A través de la plataforma Alegramed, integrada al sistema público provincial, se registraron 2.300 consultas en los últimos seis meses, de las cuales unas 950 correspondieron específicamente a salud mental. Aranda destacó que la herramienta permite llegar a personas con dificultades de traslado o de horario, y que en ese canal también se detectan situaciones de vulnerabilidad: «Hay gente que está atravesando situaciones muy complicadas y acude a la consulta virtual. Muchas veces se detectan problemáticas de violencia u otras situaciones de vulnerabilidad. Lo importante es que las personas sienten que van a ser escuchadas y acompañadas».
Cada caso ingresa por un sistema de triage que evalúa el nivel de riesgo y define el tipo de intervención. Según explicó Aranda, a partir de esa instancia inicial los pacientes pueden ser derivados a psiquiatría, trabajo social, enfermería o terapia psicológica —con una serie inicial de cuatro encuentros—. Recientemente se incorporó además un psiquiatra al equipo provincial. Para las situaciones más graves, la presencialidad sigue siendo indispensable: «Cuando aparecen situaciones de violencia, abuso, urgencias o problemáticas de alta vulnerabilidad, la derivación presencial es indispensable».
Un dato que llamó la atención de los equipos fue el perfil de quienes piden ayuda. Contrariamente a lo que se esperaba, no son los adolescentes el grupo predominante: el 70% de las consultas se concentra en personas de entre 20 y 50 años.
Quienes necesiten atención pueden descargar la aplicación Alegramed para gestionar turnos y realizar consultas virtuales desde cualquier punto de la provincia.
Con informacion de Primera Edicion.