Con la llegada del invierno, las bajas temperaturas no solo impactan en el sistema respiratorio: también representan un riesgo para el corazón. El frío provoca la contracción de los vasos sanguíneos, aumenta la viscosidad de la sangre y eleva la presión arterial, lo que obliga al corazón a trabajar con mayor esfuerzo y puede incrementar las probabilidades de sufrir un infarto u otros eventos cardíacos.
El cardiólogo Osvaldo Navarro, con matrícula profesional 01955, dialogó con FM 89.3 Santa María de las Misiones y brindó recomendaciones concretas para esta época del año.
«El frío tiene varias implicancias sobre el cuerpo humano, fundamentalmente en los niños y en los ancianos. Ahora se ven muchos cuadros respiratorios, virales, y sobre esos virus a veces se asienta una bacteria. Ahí aparecen fundamentalmente los cuadros respiratorios, creando algún tipo de gripe, bronquitis o neumonía en los casos más severos», explicó el especialista.
Pero el impacto del invierno va más allá de los pulmones. «El frío también tiene consecuencias sobre la hipertensión arterial y sobre las arterias, porque genera una vasoconstricción. Es decir, las arterias se cierran; mientras que con el calor se dilatan y se produce una vasodilatación», señaló Navarro.
Esta contracción arterial puede afectar incluso a las coronarias. «Las arterias coronarias a veces se cierran con el frío. Por eso no es conveniente que el paciente coronario salga a hacer deportes al aire libre cuando hace mucho frío. Por lo menos tiene que saber que no está cursando un proceso isquémico», indicó.
Un cuadro isquémico implica que las arterias están enfermas, parcialmente obstruidas o afectadas por un proceso degenerativo que puede derivar en insuficiencia cardíaca o en un infarto agudo de miocardio.
Sobre los síntomas de alerta, el médico fue preciso: «El síntoma principal para el paciente coronario es el dolor de pecho. Es un dolor característico, centrado en el pecho, pero también puede irradiarse hacia los brazos, el cuello, la mandíbula inferior o la espalda, porque el corazón es un músculo ovalado y tiene arterias en todas sus caras».
Navarro también expresó preocupación por las personas mayores que realizan actividades físicas intensas sin controles previos. «Hay mucha gente grande, hombres y mujeres, haciendo deportes como si fueran jóvenes. Cada actividad debe adecuarse a la edad», sostuvo.
En esa línea, fue claro respecto de los deportes grupales: «Siempre insisto en que no estoy de acuerdo con que la gente grande haga deportes de conjunto, porque quien juega en equipo tiene que responder también por el equipo».
En cambio, recomendó disciplinas individuales como tenis, ciclismo, remo o natación, siempre con una evaluación médica previa. «Hay que hacer deportes habiendo pasado previamente por un examen cardiovascular. Lamentablemente, no todas las obras sociales reconocen los estudios predeportivos. Es decir, la prevención muchas veces no está contemplada», lamentó.
Al cierre de la entrevista, insistió en la necesidad de los chequeos periódicos: «Vayan al médico y háganse los controles correspondientes. Vean si no tienen ningún trastorno coronario, que tengan un buen funcionamiento renal, realícense una radiografía o una tomografía de tórax para saber que sus pulmones están bien, además de un análisis de sangre. No niego que el deporte es altamente beneficioso; lo que digo es que los deportes extremos o de conjunto no son buenos a determinada edad».
Con informacion de Primera Edicion.