Santa Ana: reservas de selva, cerveza artesanal y tradiciones que se mantienen vivas al pie del cerro

Mucho antes de que la cruz sobre el cerro Santa Ana se convirtiera en un punto de referencia provincial, Stella Maris Romano ya había elegido ese rincón de Misiones para construir algo diferente. A comienzos de los años 90, sin pavimento y con el estado del camino como principal incógnita, comenzó a recibir escuelas en lo que hoy es la Reserva Natural Don Rodolfo.

«Empezamos hace 32 años. No había pavimento y siempre estábamos pendientes del tiempo y del estado del camino. Íbamos con colectivos pequeños y había que ver si había llovido o no, porque eso determinaba si se podía llegar», recuerda Romano.

Hoy, ese proyecto inicial de aula a cielo abierto se transformó en una reserva privada de 25 hectáreas de Selva Paranaense recuperada. La propuesta incluye senderos para caminatas y avistaje de aves, talleres de hongos y plantas medicinales, yoga, biodanza, meliponicultura y cabañas para alojarse. Los precios por noche arrancan en $70.000; pasar el día cuesta $10.000 y los grupos abonan $8.000 por persona. Para estas vacaciones de invierno, la reserva prepara una propuesta conjunta con el Campo San Expedito que incluirá cabalgatas y actividades en el entorno serrano.

Para llegar, se toma la ruta nacional 12 y luego la provincial 103 en dirección al cerro Santa Ana. El camino, completamente asfaltado, sube entre vegetación densa hasta el Parque Temático La Cruz, y a pocos metros de allí aparece la reserva.

Otra parada en Santa Ana es el Ecolodge La Lynda, conducido por Gladis Rolón, conocida como «Laly». Lo que hace más de una década era apenas un predio familiar hoy cuenta con cinco opciones de alojamiento, desde cabañas para dos personas hasta una casona con capacidad para nueve huéspedes. Todas incluyen parrilla propia, ropa de cama, toallas y desayuno. Las tarifas van de $65.000 a $150.000 por noche.

El lugar combina el alojamiento con una experiencia de granja: patos, gallinas, chanchos, el toro Toribio, la yegua Nena y una oveja comparten el predio con los huéspedes. Los senderos muestran vegetación con un aire todavía silvestre, donde no es raro cruzarse con tucanes, coatíes o algún mono. Tres lagunas permiten pescar y, en verano, la pileta grande se vuelve el centro de reunión.

Desde Posadas, se llega por la ruta nacional 12, pasando el peaje de Santa Ana, y luego se empalma con la provincial 103 y su continuación, la avenida San Martín. Hay que atravesar toda la ciudad —unos 3,5 kilómetros— y continuar aproximadamente un kilómetro y medio más hasta el ingreso.

A unos 300 metros del ecolodge funciona Halcones del Sur, la cervecería artesanal de Roberto, un porteño que llegó de vacaciones a Misiones y durante la pandemia decidió quedarse y empezar de cero. «Misiones te atrapa», explicó. Hoy elabora 17 variedades: rubias, negras, rojas, con hierbas y frutales, además de hidromiel.

«Los sabores los armo yo y trato de utilizar productos de acá, porque Misiones tiene de todo para elaborar cerveza», señaló. La estrella de la línea es la Ámbar Santanera, su primera cocción. «Quise reflejar los atardeceres ámbar que encontré acá, el monte y la energía de los santaneros», describió. También produce una cerveza con yerba mate y limón mandarina, la Raíz del Sol con hierbas misioneras y las líneas Garra e Infinito, esta última con ocho grados de alcohol. Las botellas de medio litro se venden a $4.500.

La tradición también tiene su lugar en Santa Ana. Rogelio de los Santos y sus hermanos elaboran rapadura al pie del cerro desde hace más de 50 años, continuando el trabajo que iniciaron sus padres. «Orgulloso de seguir con estos productos que comenzaron nuestros padres», expresó. Al dulce de caña se suman garrapiñadas, miel de caña, turrones, azúcar orgánica y licores.

Cierra el recorrido Parrales del Puerto, el emprendimiento vitivinícola de Antonio Joves —»Don Joves» para los santaneros—, reconocido como el primer vino 100% misionero. Con producción y elaboración propia, ofrece tres variedades: dulce, seco y espumante. Descendiente de gallegos y catalanes, Joves mantiene viva la tradición familiar en plena tierra colorada.

Con informacion de Primera Edicion.