Hugo Kaelin, el docente que volvió a la chacra y apostó por una producción sin agrotóxicos

Colonia Oasis queda a siete kilómetros de Jardín América por la ruta provincial 214. En invierno, los caminos de tierra roja están bordeados de verde, los cítricos cargan sus ramas y el olor a mandarina y pomelo impregna el aire. Es uno de esos rincones de la Misiones productiva que raramente aparece en escena, mientras el éxodo rural sigue vaciando chacras en toda la provincia.

Ahí vive Hugo Kaelin, docente de escuela primaria y productor agrícola. Hace cuatro años tomó una decisión que va a contramano de la tendencia: volver a trabajar la tierra donde se crió, en lugar de quedarse en la ciudad.

«El problema no es la falta de interés por la chacra, sino la situación económica», explicó. Y fue directo: «Aunque se logró acercar la distribución de lo que producimos y bajar los costos mediante la feria franca, la crisis actual hizo que muchos productores no pudieran acceder a una vida digna, vendieron y se fueron».

Kaelin siguió el camino habitual de muchos hijos de pequeños productores: salió a estudiar, se recibió de maestro y trabajó fuera de la chacra. El punto de quiebre fue la muerte de su padre. «Mi papá falleció de cáncer, él usaba agrotóxicos… se nos fue joven», recordó.

Esa pérdida marcó su regreso y definió el modo en que iba a producir. «El quedarme nuevamente en la chacra fue por la salud, en primer lugar. No quiero que mis hijos padezcan enfermedades. Quiero para ellos, y para todos los que compran mi producción, la mejor alimentación. Entonces producimos lo mejor para nosotros y lo mejor para vender», sostuvo.

Hace dos años la familia levantó la casa al borde de los cultivos. Desde entonces, todos participan del trabajo diario. «Todas las hijas ayudan, hacen huertas, preparan mudas, colaboran con el riego. Yo hago la parte pesada, pero todos trabajamos», contó.

La producción principal es mandioca para la industria, pero la chacra tiene una diversidad notable: berenjenas, acelga, lechuga, repollo, nabo, rúcula, akusai, porotos manteca, choclo, cítricos de distintas variedades, banana, pitaya y ananá. También tienen un apiario. Todo lo que no va a la industria se comercializa en la feria franca de Jardín América, los martes y viernes por la mañana.

«Ahora está saliendo kinoto, mandarina, pomelo, naranjas ombligo, naranja común», enumeró durante un recorrido de más de una hora por los distintos sectores de la chacra. Y agregó que prácticamente no hay mes sin cosecha: «En octubre y noviembre salen durazno, sandía y pepino. Constantemente se está produciendo algo».

Uno de los cambios más significativos que introdujo Kaelin fue el uso de cal agrícola para recuperar la fertilidad del suelo. «En Misiones tenemos suelos muy ácidos. Nuestro suelo rojo es puramente óxido férrico, no es que no sea fértil. El problema es que el óxido atrapa los nutrientes. Empezamos a usar la cal en la yerba mate y al año ya vimos resultados, y la fuimos aplicando a los demás cultivos», explicó.

Los resultados lo sorprendieron. «Este choclo que plantamos en la parte de arriba, después de tratar la tierra con la cal agrícola, granó muy bien. Estamos en pleno junio y tenemos choclo. Toda una novedad», mostró con orgullo.

A eso sumó la reproducción de microorganismos del monte y la instalación de sistemas de riego. «Todo es un cambio. Se abaratan costos y se sacan productos de calidad», señaló. Y sintetizó su experiencia en una idea simple: «Si cuidas el suelo, la tierra responde y vuelve a tener fuerza».

«Creo que es importante abrir esta conversación en Misiones y mostrar que existen alternativas naturales para recuperar la tierra y mejorar la producción desde la raíz», dijo Kaelin, quien se define a sí mismo como alguien que quiere contagiar su experiencia a quien quiera escucharlo.

Con informacion de Primera Edicion.