Tenaris SIAT despide a 150 trabajadores en Valentín Alsina tras perder un contrato con Vaca Muerta

La planta de Tenaris SIAT ubicada en Valentín Alsina, en el conurbano bonaerense, confirmó 150 desvinculaciones que comenzarán a efectivizarse esta semana. La medida generó alarma entre los trabajadores y la conducción de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que reclama alternativas para preservar los puestos de trabajo.

Dylan Paz, delegado de la UOM Avellaneda-Lanús, confirmó que los despidos ya fueron notificados y que afectan a operarios con varios años de antigüedad. «Las desvinculaciones ya están notificadas», señaló en medio de un clima de creciente tensión en la fábrica.

Según la representación sindical, el origen del problema es la pérdida del contrato para proveer caños al gasoducto que conectará Vaca Muerta con Río Negro, licitación en la que la empresa del grupo Techint no resultó adjudicada. Ese revés redujo drásticamente la carga de trabajo de la planta, que desde hace meses venía funcionando bajo un esquema de suspensiones para mantener la actividad sin despidos.

Desde el gremio sostienen que la compañía tiene capacidad financiera para atravesar la coyuntura sin recurrir a desvinculaciones masivas, y remarcan que los trabajadores no deberían cargar con las consecuencias de decisiones empresariales o fluctuaciones del mercado.

La propuesta de la UOM es extender el régimen de suspensiones hasta fin de año, a la espera de nuevas licitaciones vinculadas al desarrollo energético de Vaca Muerta que podrían reactivar la demanda de tubos y, con ello, la producción en la planta.

Los trabajadores también cuestionan el efecto de las políticas de importación sobre la industria local. El sindicato advierte que, pese al crecimiento del sector hidrocarburífero y los niveles récord de perforación, las fábricas nacionales no logran traducir ese dinamismo en empleo genuino.

Actualmente, la planta de Valentín Alsina emplea a alrededor de 350 personas. La UOM ratificó su apoyo a los operarios afectados y anticipó que continuará gestionando para intentar frenar los despidos.

El conflicto reaviva el debate sobre la situación de la industria metalúrgica ligada al sector energético y las dificultades para sostener el empleo en un contexto de menor actividad manufacturera y mayor competencia de productos importados.