Una jornada de concientización realizada en Posadas reunió a ginecólogas, especialistas en medicina reproductiva, nutricionistas y referentes del Hospital Madariaga para abordar un tema que, según coincidieron, suele llegar tarde a la consulta médica: la fertilidad.
En Misiones, el centro CREAR atiende entre 100 y 120 casos anuales de pacientes o parejas que avanzan hacia algún tratamiento de reproducción asistida, según informó la especialista en medicina reproductiva Mariana Ringo. La profesional señaló que la edad es el principal factor que incide en la capacidad de concebir: la fertilidad femenina empieza a disminuir a partir de los 35 años y ese declive se acelera desde los 37.
La ginecóloga Carolina Goetze precisó que el período de mayor fertilidad en la mujer se ubica entre los 22 y los 32 años, una etapa que frecuentemente coincide con proyectos laborales, académicos o personales. «El ovario tiene un reloj biológico. A pesar de que pensemos que estamos divinas por fuera, el ovario tiene un principio y tiene un fin», afirmó.
Goetze planteó que la información sobre fertilidad debería incorporarse antes de que una persona decida buscar un embarazo y mencionó la criopreservación de óvulos como una opción para quienes elijan postergar la maternidad, aunque advirtió que los embarazos a edades más avanzadas pueden implicar mayores riesgos y costos sanitarios.
Ringo subrayó que los problemas de fertilidad no son exclusivos de las mujeres. Explicó que los estudios deben realizarse en simultáneo para ambos integrantes de la pareja, dado que existen factores tanto femeninos como masculinos que pueden comprometer la capacidad reproductiva. Entre los primeros mencionó alteraciones del ciclo menstrual, enfermedades endocrinas y metabólicas, obesidad e infecciones que afecten las trompas de Falopio. En los hombres, indicó que el varicocele, antecedentes de traumatismos y el uso de anabólicos pueden afectar la calidad espermática.
«Si la que hace la primera consulta es la mujer, lo primero que le indicamos es que la siguiente consulta sea la consulta de la pareja», afirmó Ringo, quien también reconoció que persisten resistencias culturales para que los hombres se sometan a controles.
Sobre los tratamientos, la especialista aclaró que no garantizan resultados en todos los casos y que las probabilidades dependen, entre otros factores, de la edad. La legislación nacional prevé entre tres y cuatro intentos con cobertura de obras sociales, que incluye medicación, tratamiento, equipo de fertilidad y acompañamiento psicológico.
Desde el sistema público, la gerente asistencial del Hospital Escuela de Agudos Dr. Ramón Madariaga, Dalila Buhl, confirmó que el hospital atiende consultas vinculadas a fertilidad dentro del área de Ginecología. «Las pacientes que reúnen los criterios como para fertilidad, que vienen a pedir, se les atiende y se brinda el servicio», señaló. Buhl diferenció entre tratamientos de baja y alta complejidad, estos últimos con mayor impacto económico para el sistema sanitario.
La nutricionista Betiana Melo centró su participación en la consulta preconcepcional y en el rol de los hábitos cotidianos. «El ambiente de esa embarazada, ese terreno, tiene que estar fértil, saludable y contar con un buen descanso, una buena alimentación y actividad física», expresó. Melo recomendó incorporar frutas, verduras, legumbres, semillas, cereales integrales y grasas saludables, y reducir el consumo de ultraprocesados, embutidos y carnes rojas en exceso. También advirtió sobre la exposición a plásticos y productos envasados por su posible interferencia en el sistema hormonal. «No hablamos de una dieta en particular, hablamos de hábitos», aclaró.
Con informacion de Misiones Online.