Las redes sociales forman parte de la vida cotidiana de millones de personas, y los adolescentes son quienes más tiempo pasan en ellas. Instagram, Facebook y WhatsApp son solo algunas de las plataformas que usan para comunicarse, informarse y compartir momentos de su vida. Sin embargo, ese uso intensivo no siempre va acompañado de conciencia sobre los riesgos que puede traer.
En estas plataformas, los contactos o seguidores tienen acceso directo a todo lo que se publica. Para muchos jóvenes, acumular más «amigos» o seguidores está asociado a una sensación de popularidad, algo propio de la etapa que atraviesan. El problema es que dentro de esa lista de contactos no todos son personas conocidas y de confianza.
Compartir información personal con desconocidos, subir fotos íntimas que pueden viralizarse rápidamente o acordar encuentros presenciales con personas conocidas solo a través de la pantalla son algunos de los riesgos más frecuentes. Según distintos estudios, la mayoría de los adolescentes no es consciente de esos peligros.
Frente a este panorama, se recomienda que los padres mantengan un vínculo de confianza con sus hijos y estén al tanto de qué redes utilizan y quiénes pueden ver sus publicaciones.
También es clave aprender a configurar correctamente la privacidad de cada cuenta, de modo que las publicaciones no sean accesibles para cualquier persona. En ese sentido, conviene evitar compartir datos como el número de teléfono, la dirección del hogar, el nombre de la escuela, el correo electrónico o el lugar de trabajo.
Estos consejos, aunque pensados especialmente para los más jóvenes, aplican también a los adultos, que cada vez pasan más tiempo conectados a sus dispositivos.
Con informacion de Primera Edicion.