Alba Posse armó un comité de crisis por la crecida del río Uruguay: el paso a Brasil ya está cerrado

La crecida del río Uruguay puso en alerta a Alba Posse. El municipio activó un comité de crisis para monitorear el avance del agua y coordinar una respuesta rápida si la situación se agrava en las zonas ribereñas.

El intendente Lucas Gerhardt confirmó en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones que este martes el río marcó 8,40 metros, nivel que ya obligó a inhabilitar el paso fronterizo por balsa hacia Porto Mauá, en Brasil.

El aumento del caudal se explica por las lluvias registradas aguas arriba, especialmente en el sur de Brasil. «El grave problema es que también está lloviendo en Santa Catarina y Chapecó. Eso hace que la crecida sea muy rápida. En dos días ya tenemos inhabilitado el puerto y sigue creciendo», señaló Gerhardt.

Otro factor de preocupación es la represa de Itapiranga. El intendente explicó que el municipio recibe reportes diarios desde el país vecino: «Todos los días nos mandan el informe de la represa de Itapiranga, que es lo que más afecta a Alba Posse una vez que se abren las compuertas».

Por el momento no hay personas evacuadas. El comité de crisis ya está integrado por Prefectura Naval Argentina, Gendarmería Nacional, Policía de Misiones, Protección Civil e instituciones locales, incluidas organizaciones eclesiásticas.

Gerhardt precisó que el escenario de evacuación empezaría a evaluarse «si el río alcanza entre 13 y 13,50 metros». Ante una crecida de la magnitud de la de 2014, cuando el Uruguay rozó los 22 metros, el intendente calculó que podrían verse afectadas entre 400 y 500 personas, tanto del casco urbano como de colonias en zonas bajas.

«Obviamente el pueblo de Alba Posse va a ser el más damnificado, pero también hay gente en otras colonias, en zonas ribereñas, que van a ser evacuadas», advirtió.

El municipio ya tiene identificados los espacios para alojar a vecinos en caso de emergencia: el salón del Concejo Deliberante —actualmente trasladado a Santa Rita—, el salón de la Iglesia Católica, la Escuela 614 de Frontera y el salón de una iglesia evangélica. También cuenta con transporte propio para realizar traslados.

La suspensión de la balsa tiene además un impacto económico concreto. Por ese paso circulan habitualmente entre 60 y 70 vehículos por día, entre los que se cuentan autos particulares, personas que cruzan a comerciar a Brasil, brasileños que ingresan a Argentina y entre 20 y 25 camiones con repuestos y maquinaria con destino a distintas provincias argentinas.

Gerhardt aclaró que mientras la balsa esté suspendida no existe ninguna alternativa legal para cruzar con vehículos. «La otra sería una alternativa clandestina, y en eso Prefectura está trabajando mucho. Pero para pasar autos o camiones es imposible, porque se tienen que hacer todos los trámites migratorios. No hay balsa que los pase, solamente la balsa habilitada por Migraciones y por Prefectura», remarcó.

El municipio seguirá atento a los informes que lleguen desde Brasil y a la evolución del río mientras las lluvias continúen en la alta cuenca.

Con informacion de Primera Edicion.