Argentina superó a Cabo Verde por 3-2 en el Estadio Miami, pero necesitó 120 minutos para hacerlo. El combinado africano, debutante en Copas del Mundo, igualó dos veces el marcador y mantuvo en vilo al vigente campeón hasta el segundo tiempo del alargue.
Cuando terminó el partido, la zona mixta del estadio de Florida fue escenario de un momento inesperado. Dos jugadores de Cabo Verde esperaron a Lionel Messi hasta que el capitán terminó su ronda de declaraciones con los medios. El objetivo era pedirle una foto antes de que se subiera al micro del equipo.
Messi aceptó entre risas y, consultado por TyC Sports sobre la situación, no pudo evitar el humor: «Me pidieron la camiseta y todo, adentro de la cancha me cagaron a patadas», dijo el rosarino con una sonrisa cómplice antes de retirarse.
Minutos antes, ya había reconocido la dificultad del rival: «Sabíamos que iba a ser difícil. Todo es muy igualado, muy complicado. Todos los partidos van a ser dificilísimos».
En el campo, Messi abrió el marcador tras un pase de Lisandro Martínez desde mitad de cancha. Sin embargo, Deroy Duarte igualó en el segundo tiempo. Argentina volvió a ponerse en ventaja con un gol de Lisandro Martínez al inicio de la prórroga, pero Sidny Lopes Cabral, del Benfica, sacó un derechazo que se incrustó en el ángulo superior izquierdo del arco de Emiliano Martínez para el 2-2. El 3-2 definitivo llegó en el segundo tiempo del suplementario, con un córner de Messi que cabeceó Cristian Romero con desvío incluido.
Cabo Verde, en su primera participación mundialista, había llegado a esta instancia tras empatar con España, Uruguay y Arabia Saudita en la fase de grupos. El arquero Vozinha, de 40 años, fue la gran figura del equipo con tres atajadas ante Messi solo en el primer tiempo.
El propio capitán reconoció las fallas propias: «Hay muchas cosas para corregir». El director técnico Lionel Scaloni, que llegó a los 100 partidos al frente del seleccionado, fue en la misma línea: «De mis cien partidos, este fue el que más me marcó como entrenador porque es un Mundial y pasaron cosas». Y también reivindicó al rival: «¿Se acuerdan cuándo decían que íbamos por la parte buena del cuadro? No hay rival fácil».
El gol de Messi lo dejó con siete tantos en el torneo, al frente de la tabla de artilleros por encima de Kylian Mbappé (6), Harry Kane (5) y Erling Haaland (5). Además, extendió a ocho los partidos consecutivos con gol en Mundiales y llegó a 20 gritos en 30 apariciones en la competición, consolidándose como el máximo anotador de la historia del torneo, por encima de Mbappé (18). La de este viernes fue además su trigésima participación en una Copa del Mundo, una marca que ningún otro futbolista alcanzó.
Argentina jugará los octavos de final el martes 7 de julio a las 13:00 (hora argentina) en Atlanta, ante Egipto, que superó a Australia en los penales.
Con informacion de Misiones Online.