Un estudio científico analiza qué factores determinan la magnitud de los incendios en el Gran Chaco

Un equipo de investigadores de Francia y Argentina publicó un estudio sobre los regímenes de incendios forestales en el Gran Chaco, ecosistema que abarca aproximadamente 1,1 millones de km² entre Argentina, Bolivia, Paraguay y Brasil.

El trabajo, titulado «What controls fire size in the South American Gran Chaco? Exploring atmospheric and landscape drivers through Remote Sensing», es el resultado del doctorado de Rodrigo San Martín, investigador postdoctoral en el Laboratory for Climate and Environmental Sciences (LSCE) de Francia. Lo acompañan como coautoras Catherine Ottlé, del mismo laboratorio, y Anna Sörensson, del Centro de Investigaciones del Mar y la Atmósfera (CIMA-IFAECI-CONICET) de Argentina.

El estudio examina la relación entre el tamaño de los incendios, el área quemada y las condiciones meteorológicas que inciden sobre la vegetación, la biodiversidad y la composición del paisaje. Para ello se emplearon herramientas como el Fire Weather Index, la base de datos global FRYv2.0 y métodos de inteligencia artificial y machine learning aplicados al análisis de incendios forestales.

Entre los principales hallazgos, el trabajo señala que más del 80% de los eventos relevados fueron menores de 5 km², pero que los incendios grandes y extremos concentraron la mayor parte del área total quemada. Los denominados megaincendios, con superficies superiores a los 100 km², se registraron en todas las subregiones del Chaco, mientras que los gigaincendios, de más de 1.000 km², resultaron infrecuentes pero se concentraron en el Chaco Seco.

El estudio distingue además comportamientos diferentes según la subregión. «El Chaco Húmedo exhibe una temporada de incendios bimodal, con picos al final de la estación cálida y húmeda y nuevamente al final de la estación fría y seca, mientras que el Chaco Seco presenta un patrón unimodal restringido al final de la estación fría y seca», se indica en el trabajo.

En cuanto a la superficie afectada, el Chaco Húmedo registró una media de alrededor de 15.000 km² quemados por año entre 2001 y 2019, mientras que el Chaco Seco y Muy Seco sumaron en conjunto aproximadamente 8.500 km² anuales en el mismo período. El 57% de la superficie quemada en el Chaco Húmedo experimentó al menos dos eventos de incendio en ese lapso, en contraste con el Chaco Seco, donde cerca del 66% de los fuegos avanzaron sobre zonas previamente no quemadas.

Respecto de los factores que explican el tamaño final de los incendios, el estudio identifica tres mecanismos vinculados a la vegetación: el tipo de combustible y su continuidad en el paisaje, la dinámica estacional de la humedad del combustible, y la secuencia entre productividad y secado, que conecta las lluvias previas, la acumulación de biomasa y su posterior desecación.

Los investigadores señalan que, si bien la mayoría de las igniciones tienen origen humano —quemas para renovación de pastizales, eliminación de residuos, desmalezamiento o caza—, su influencia resulta secundaria frente a las condiciones del paisaje y el clima. La heterogeneidad del terreno, con ríos, humedales, matorrales y bosques actuando como barreras naturales, limita en gran medida la propagación de los fuegos.

El estudio también identifica el rol de la variabilidad climática de gran escala. «Durante las fases de La Niña, observamos una reducción de las precipitaciones y valores elevados del índice de peligro de incendio, que a menudo coinciden con un aumento de la superficie quemada. Por el contrario, los episodios de El Niño se asocian con condiciones más húmedas, menor presión meteorológica favorable a incendios y una reducción de la actividad ígnea», precisa el trabajo.

Los autores concluyen que el tamaño de los incendios responde a la interacción entre la presión de ignición humana, las trayectorias de uso del suelo a largo plazo y las condiciones meteorológicas que generan ventanas de oportunidad para la propagación del fuego.

Con informacion de Misiones Online.