Brasil quedó eliminado del Mundial 2026 en octavos de final al caer 2-1 ante Noruega, y la imagen de la noche no fue el resultado sino lo que ocurrió después: Neymar, arrodillado en el centro del MetLife Stadium, llorando de manera desconsolada.
El atacante había ingresado en el segundo tiempo con el partido ya condicionado por el doblete de Erling Haaland. En los minutos finales convirtió desde el punto penal —con calma, al poste izquierdo de Ørjan Nyland, el mismo arquero que le había atajado un penal a Bruno Guimarães en el primer tiempo— y le devolvió una última esperanza al Scratch. Sin embargo, el empate nunca llegó.
Al terminar el encuentro, Neymar saludó a los jugadores noruegos y consoló a sus compañeros, pero luego se apartó del grupo, rezó y se derrumbó en llanto. Raphinha intentó acercarse para contenerlo sin éxito. La escena recorrió el mundo en cuestión de minutos.
La postal remite a una historia de frustraciones mundialistas: la lesión de 2014, las eliminaciones de 2018 y 2022. En esta edición, el ex Barcelona y PSG llegó al torneo con dudas físicas y sin continuidad, disputó apenas 37 minutos y anotó un gol.
Fue su última actuación con la camiseta de Brasil. Al término del partido lo confirmó él mismo: «Lo intenté, pero ahora se acabó».
Con informacion de Misiones Online.