La Municipalidad de Posadas puso en marcha un mapeo comunitario para conocer la distribución del caracol gigante africano en la ciudad. La iniciativa surge tras la confirmación de la especie en Villa Poujade y Chacra 114, dos barrios de la capital misionera, por parte de la Dirección de Epidemiología y Vigilancia de la Salud municipal.
El organismo viene trabajando en un monitoreo previo: en Villa Poujade relevó seis manzanas y encontró presencia del molusco en todas ellas; en Chacra 114, de seis manzanas recorridas, el caracol apareció en dos.
Fabricio Tejeira, responsable de la Dirección de Epidemiología, explicó que el objetivo inmediato es conocer el alcance real de la especie en el territorio. «Lo primero que queremos saber es dónde están, en qué cantidad y qué distribución tienen estas poblaciones de caracoles africanos», señaló.
El carácter nocturno del animal complica los relevamientos técnicos, por lo que la participación de los vecinos resulta clave. «Estos caracoles son nocturnos y están asociados a la humedad. Muchas veces en ese horario no podemos monitorear, y cuando monitoreamos por ahí no los encontramos. Entonces, que los vecinos entiendan de qué caracol estamos hablando, qué tienen que hacer, que puedan sacar fotos y nos puedan mandar es un aporte para conocer su distribución más real», indicó Tejeira.
A eso se suma que en épocas de bajas temperaturas el molusco puede enterrarse entre 10 y 15 centímetros bajo tierra, lo que dificulta aún más su detección.
Uno de los puntos que la investigación busca resolver es si los ejemplares presentes en la provincia son portadores de parásitos transmisibles a humanos y mascotas. Ese dato todavía no fue confirmado ni descartado. El caracol gigante africano puede ser vector de parásitos y bacterias capaces de provocar cuadros graves, incluida la meningitis.
Tejeira también destacó la capacidad reproductiva de la especie como un factor de riesgo. «Puede poner hasta 100 huevos por año, mientras que una especie nativa, de tamaño similar, pone alrededor de siete huevos en el mismo período», advirtió.
En cuanto a su presencia en la región, el primer registro en Argentina data de 2010, precisamente en Puerto Iguazú. Luego se detectó en Corrientes, y más recientemente en Tucumán y en Posadas. Tejeira señaló que no hay certeza sobre cómo llegó a Misiones, aunque hay antecedentes de que la especie ingresó a Brasil hace varios años y desde allí se fue dispersando por la región.
Para identificarlo, el caracol gigante africano se distingue por su caparazón puntiagudo con un patrón veteado en tonos marrones, aunque suele confundirse con caracoles nativos. Por eso, ante cualquier hallazgo, la recomendación es no tocarlo con las manos y colocarlo en un balde con sal durante 24 horas para luego enterrarlo.
La Municipalidad habilitó una línea de consulta: quien encuentre un ejemplar puede enviar una foto al 3764 731040 para confirmar la identificación y evitar eliminar especies nativas por error.
Con informacion de Primera Edicion.