El lunes por la mañana, una veintena de trabajadores llegó a la planta de Crucianelli SRL, en el barrio Cabildo de Córdoba, y se encontró con los portones soldados. Nadie había recibido aviso alguno, pese a que el viernes anterior habían cumplido una jornada normal de ocho horas.
«Hoy llegamos y nos dimos con los portones soldados, cosa que nos sorprende a mí y a los 20 trabajadores que estamos acá. No tuvimos ninguna notificación», relató el operario Eduardo López. «Vamos a seguir acá hasta que vengan los dueños», agregó.
Entre los afectados hay trabajadores con más de 30 años de antigüedad, algunos con 36 años de servicio en la empresa. La situación se agrava porque, según denunció la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), la firma adeuda salarios y aguinaldos. «Se debe el aguinaldo, una quincena y otros montos. Hay trabajadores que fueron enviados de vacaciones sin cobrar», señalaron desde el sindicato.
Crucianelli fabricaba piezas de chapa y conjuntos soldados para Renault, Iveco y Faurecia, pero según indicaron trabajadores del sector, la empresa venía perdiendo contratos con las terminales automotrices y quedó fuera de los nuevos programas de producción. «Hace tiempo venían con poco trabajo y sin posibilidades de nuevos negocios», explicó uno de los operarios. «Era una empresa sin chances de subirse a los nuevos proyectos de las automotrices», resumieron.
La dirección de la pyme atribuyó el cierre a la pérdida de contratos, la falta de inversiones y los altos costos derivados de la recesión nacional. El caso pone en evidencia la situación que atraviesan numerosas pequeñas empresas proveedoras de la cadena automotriz, presionadas por la modernización tecnológica y el deterioro económico general.