El 10 de julio de 2021 murió en Oberá Aldo Rubén Gil Navarro, a los 95 años. Y el 10 de julio de 2025 falleció Héctor Horacio Dalmau, conocido como ‘Chiquito’, a los 86. La misma fecha, cuatro años de distancia, dos figuras que marcaron la historia de Misiones.
Gil Navarro había nacido el 4 de enero de 1926 en la Capital Federal. Llegó a la provincia siendo bebé, cuando sus padres se radicaron en Itacaruaré. Su madre fue la primera directora de la Escuela 179, en Colonia Invernadita. A los nueve años la familia regresó a Buenos Aires, pero volvieron a Misiones cuando Aldo tenía 14, y se instalaron en Oberá.
Desde esa ciudad construyó una trayectoria ligada al periodismo, la educación y la historia regional. Su semanario Pregón Misionero se sostuvo durante décadas, un caso poco frecuente en el interior del país. En el ámbito universitario fue uno de los impulsores de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) con sede en Oberá, logro del que se enorgullecía especialmente.
Dar clases de historia lo llevó también a la escritura. Publicó varios libros, entre ellos ‘Un lugar llamado Yerbal Viejo’, ‘La sorprendente Oberá’ y ‘Oberá ciudad’.
Héctor Horacio Dalmau nació el 22 de abril de 1938 en Concordia, Entre Ríos, pero eligió Misiones para construir su vida. Desde joven se instaló en Campo Ramón, donde ejerció como maestro rural en condiciones difíciles: aulas improvisadas, pizarrones de madera y caminos de tierra. Allí también participó activamente en el gremio docente y fue uno de los redactores del primer Estatuto del Docente de Misiones.
En 1973 fue elegido intendente de Campo Ramón. Al año siguiente, Juan Domingo Perón lo convocó para intervenir políticamente en la provincia, en un momento crítico tras la muerte del gobernador Juan Manuel Irrazábal. Dalmau continuó en funciones cuando Perón falleció.
En 1983 fue electo diputado nacional por el peronismo y reelecto en 1987. Desde el Congreso impulsó la Ley 23.879, que establece la participación ciudadana en obras que afecten ríos interiores, y sostuvo debates ambientales con datos concretos en una época en que esa agenda era marginal en la política argentina.
En los años ’90 fue designado Subsecretario de Ambiente Humano de la Nación, cargo del que renunció luego de denunciar públicamente a María Julia Alsogaray por el manejo de los fondos destinados a la limpieza del Riachuelo.
También se dedicó al deporte —fue jugador y técnico de fútbol y básquet, y campeón con la selección misionera en 1977— y a la escritura. Sus libros ‘El país de los ríos muertos’ y ‘Represas sin pérdida de soberanía’ siguen siendo citados en debates sobre energía y recursos hídricos.
Fundó además la Fundación Cleria y José Dalmau, que organizaba traslados a hospitales para personas sin recursos y paseos para niños y adultos mayores.
En Campo Ramón, una avenida lleva su nombre desde hace años.
Con informacion de Primera Edicion.