Día Mundial de la Población: qué desafíos enfrenta un planeta con 8.000 millones de habitantes

En 2011, la población mundial superó los 7.000 millones de habitantes. Once años después, en noviembre de 2022, se llegó a los 8.000 millones. Sin embargo, alcanzar los 9.000 millones llevará más tiempo: las proyecciones indican que recién ocurrirá en 2037, lo que refleja una desaceleración en el ritmo de crecimiento.

El hito invita a mirar dos caras de una misma realidad. Por un lado, los avances en salud ampliaron la esperanza de vida, redujeron la mortalidad materna e infantil y permitieron desarrollar vacunas en tiempo récord. Las innovaciones tecnológicas conectaron al mundo como nunca antes, y se registraron avances en materia de igualdad de género.

Por otro lado, ese progreso no llegó a todos por igual. Las mujeres siguen muriendo en el parto. La brecha digital deja fuera a millones de personas, especialmente mujeres y habitantes de países en desarrollo. Las vacunas contra el COVID-19 se distribuyeron de forma desigual. Y problemas que ya existían hace quince años —cambio climático, violencia, discriminación— siguen vigentes o empeoraron. En mayo de 2023 se superó un umbral especialmente preocupante: más de 100 millones de personas desplazadas forzosamente en el mundo.

Según la ONU, en un escenario ideal, 8.000 millones de personas representarían 8.000 millones de oportunidades para construir sociedades más justas. Pero las condiciones de partida no son iguales para todos. El género, la etnia, la clase social, la religión, la orientación sexual, la discapacidad y el origen siguen siendo factores de discriminación, acoso y violencia para demasiadas personas.

Desde mediados del siglo XX, el crecimiento demográfico fue acelerado. La población mundial se triplicó entre 1950 y 2020, y la tasa de expansión más alta se registró entre 1965 y 1970, cuando el número de habitantes crecía a un promedio del 2,1% anual. Entre 2000 y 2020, la tasa cayó al 1,2% anual a nivel global, aunque 48 países crecieron al doble de esa velocidad, la mayoría en África y Asia.

Al mismo tiempo, la esperanza de vida aumentó: en 2019 era de 72,6 años en promedio, frente a los 64,6 años de principios de los años noventa. La tasa de fecundidad, en cambio, cayó de 4,5 hijos por mujer a comienzos de los setenta a 2,5 en 2015.

Otro rasgo del mundo actual es la urbanización acelerada. En 2007, por primera vez, más personas vivían en ciudades que en zonas rurales. Para 2050, se estima que el 66% de la población mundial será urbana.

Las proyecciones de Naciones Unidas calculan 8.500 millones de habitantes para 2030, 9.700 millones en 2050 y 10.400 millones hacia 2100. Estas tendencias tienen consecuencias directas sobre el empleo, la distribución del ingreso, el acceso a la salud, la educación, la vivienda, el agua y la energía. Para la ONU, el desafío central es invertir en sociedades inclusivas que garanticen los derechos humanos y reproductivos como realidades concretas, no como promesas.

Con informacion de Primera Edicion.