La macroeconomía argentina muestra señales de mayor estabilidad, pero eso no se traduce en una mejora para la mayoría de los sectores productivos. Así lo planteó Diego Coatz, director ejecutivo de Desarrollo Industrial, en declaraciones radiales, al advertir que la recuperación está traccionada casi exclusivamente por la minería, el agro y el petróleo, mientras el grueso de la economía real sigue deteriorándose.
En diálogo con Splendid AM 990, Coatz fue directo: «La economía real está en caída». Aunque el PBI muestra una mejora en los números agregados, aclaró que «la industria cayó casi 6%, el comercio también y la construcción sigue en niveles muy bajos».
Uno de los problemas centrales que identificó es la incapacidad de los sectores líderes para generar empleo. Los rubros que hoy impulsan el crecimiento representan menos del 7% del empleo total del país, lo que hace imposible que compensen la pérdida de puestos de trabajo en otras ramas.
Las pequeñas y medianas empresas son, según Coatz, las más vulnerables en este contexto. «La PyME tiene menos margen para adaptarse. Cuando la actividad anda mal, el consumo no repunta, los salarios vienen cayendo y el empleo formal también. Se combinan tres factores que empujan el consumo hacia abajo», sostuvo.
Esta situación, agregó, está acelerando un proceso de concentración económica: mientras las empresas chicas enfrentan dificultades para cobrar cheques y sostener sus ventas, las compañías más grandes logran absorber una porción creciente del mercado.
El economista reconoció que la estabilidad cambiaria y la desaceleración inflacionaria son avances reales frente al caos de años anteriores, pero insistió en que no son suficientes por sí solos. «Estamos todos de acuerdo en que la economía tiene que ser estable y ordenada. Cualquier empresario valora que ya no exista la inestabilidad de hace dos años. Pero esa estabilidad tiene que venir acompañada de crecimiento económico y de sectores productivos que generen empleo», afirmó.
Sobre proyectos como Vaca Muerta o la minería, Coatz advirtió que si no generan encadenamientos hacia el resto del aparato productivo, podrían perder respaldo social. «El gran desafío es que ese crecimiento llegue al conjunto del aparato productivo», dijo, y propuso que las pymes se integren de forma más activa a las cadenas de valor de esos sectores.
También cuestionó la política de apertura comercial en un contexto global donde otros países aplican activamente subsidios e incentivos para proteger a sus industrias. «Hoy el mundo hace política industrial. Muchas de las grandes empresas globales crecieron gracias a subsidios, menores impuestos o créditos estatales. Argentina, en cambio, va en sentido contrario», señaló.
Respecto de las importaciones y las compras puerta a puerta, consideró que el problema de fondo no está ahí sino en la debilidad de la demanda interna. «Cuando el mercado no crece, cualquier importación afecta mucho más. La prioridad tiene que ser volver a poner en movimiento la economía, recuperar el consumo, el crédito y los salarios», indicó.
Entre las medidas que propuso figuran alivios tributarios, mayor acceso al financiamiento y políticas orientadas a fortalecer a las pymes que participan en las cadenas productivas de la minería, el agro y la energía.
Al cerrar su análisis, Coatz fue enfático respecto del riesgo que implica sostener la estabilidad sin reactivación: «Si la industria sigue perdiendo miles de puestos de trabajo por mes y el comercio no se recupera, esa estabilidad se convierte en un riesgo porque la gente no percibe mejoras en sus ingresos». Y concluyó: «El Gobierno necesita empezar a atender la microeconomía con medidas concretas para evitar una mayor concentración y reactivar la actividad».
Con informacion de Primera Edicion.