Garrapatas, sarna y miasis: la resistencia a los antiparasitarios complica cada vez más el control sanitario del ganado

Las enfermedades parasitarias externas que afectan al ganado bovino —garrapatas, sarna y miasis— no solo comprometen la salud y el bienestar de los animales, sino que también impactan directamente en la producción de carne y leche, deterioran la calidad de los cueros y generan pérdidas económicas significativas. A ese cuadro se suma una preocupación que gana terreno entre especialistas: la aparición de poblaciones de parásitos cada vez más resistentes a los tratamientos convencionales.

Las garrapatas son consideradas el parásito de mayor impacto económico en la ganadería a nivel mundial. Datos citados por la FAO indican que más del 80% del ganado bovino del planeta vive en zonas infestadas, y que las pérdidas vinculadas a estos parásitos y a las enfermedades que transmiten —como la babesiosis y la anaplasmosis— pueden alcanzar decenas de miles de millones de dólares por año.

La sarna bovina, causada principalmente por el ácaro Psoroptes ovis, es otra de las enfermedades ectoparasitarias de mayor impacto sanitario, especialmente en climas templados y fríos. La picazón intensa, las lesiones en la piel y la inflamación afectan el rendimiento productivo de los animales. En sistemas intensivos, donde el contacto entre animales es estrecho, los brotes pueden diseminarse con rapidez y volverse difíciles de contener.

A estas amenazas se suman las miasis provocadas por la mosca del tórsalo (Dermatobia hominis), conocida en Argentina como ura, y la mosca barrenadora (Cochliomyia hominivorax), llamada comúnmente bichera. Ambas especies están ampliamente distribuidas en zonas tropicales y subtropicales de América Latina. Generan lesiones dolorosas, favorecen infecciones secundarias y pueden causar la muerte del animal si no se detectan y tratan a tiempo. Además, desde la perspectiva de Una Salud, ambas pueden afectar también a las personas.

Lo que más preocupa hoy a veterinarios y productores es el avance de la resistencia a distintas familias de antiparasitarios. Estudios realizados en diversas regiones del mundo muestran una pérdida progresiva de eficacia de moléculas que durante años fueron consideradas altamente efectivas.

«El impacto de estas enfermedades se puede desagregar en diferentes componentes. Estamos hablando de pérdidas de productividad, deterioro del bienestar animal, mayores costos sanitarios y una creciente dificultad para sostener resultados previsibles al aplicar un plan sanitario cuando aparecen fenómenos de resistencia. Por eso es fundamental avanzar hacia estrategias integrales que combinen diagnóstico oportuno y certero de resistencia, manejo adecuado y herramientas terapéuticas eficaces», señaló el doctor Santiago Nava, investigador principal de CONICET y doctor en Biología.

Los especialistas advierten además que el cambio climático, las modificaciones en el uso del suelo y la expansión de las áreas aptas para estos parásitos podrían agravar el problema en los próximos años, aumentando la presión de infestación y la complejidad del control.

«Las enfermedades parasitarias continúan generando un impacto significativo para la producción ganadera. Como compañía, estamos comprometidos con el desarrollo de soluciones innovadoras que contribuyan a enfrentar los desafíos actuales y futuros, acompañando a veterinarios y productores en la implementación de estrategias de control más eficaces y sostenibles», afirmó el doctor Matías Spina, médico veterinario y especialista en Rumiantes de Boehringer Ingelheim Argentina.

Los expertos coinciden en que el desafío no se limita a desarrollar nuevas alternativas terapéuticas: también es necesario promover el uso responsable de los productos veterinarios y aplicar estrategias de manejo sanitario del rodeo que preserven la eficacia de los tratamientos disponibles a lo largo del tiempo.

Con informacion de Primera Edicion.