64 años del primer show de los Rolling Stones: una casualidad que cambió la historia del rock

Todo empezó por una cancelación. El 12 de julio de 1962, el Club Marquee de Londres tenía programada una noche con Long John Baldry y Alexis Korner con sus Blues Incorporated. Pero Korner recibió un compromiso ineludible de la BBC y tuvo que bajarse. Tras una serie de llamados telefónicos, Brian Jones aceptó cubrir el hueco con su flamante banda, que esa noche debutó bajo el nombre Mick Jagger & The Rollin’ Stones, en homenaje a la canción de Muddy Waters.

El Marquee funcionaba en un sótano en el 165 de Oxford Street, donde hoy hay una sucursal bancaria. Era un espacio frecuentado por fanáticos del blues, el jazz y el naciente rock and roll, y llevaba apenas cuatro años abierto cuando albergó ese primer show.

Jones, Jagger y Keith Richards se habían juntado poco antes. Los dos últimos venían de Dartford y tocaban en una pequeña banda llamada Little Boy Blue and the Blue Boys. Los tres compartían la misma pasión por el blues y rápidamente encontraron un proyecto común. Jones era slidero y fanático del género; Jagger, carismático y entregado a imitar a los bluesmen de Chicago; Richards, ya perfilado como guitarrista destacado.

Esa noche los acompañaron el bajista Dick Taylor, también integrante de Little Boy Blue, y el pianista Ian Stewart. El quinto músico, el baterista, es hasta hoy un misterio. No hay registros claros y los propios músicos nunca lo precisaron.

Dick Taylor, en una entrevista televisiva, señaló que siempre creyó que había sido Charlie Watts. Sin embargo, Watts para esa época tocaba con Alexis Korner y recién se incorporó a los Stones en enero de 1963. Los otros candidatos son Mick Avory, futuro baterista de los Kinks, y Tony Chapman, pero ninguno de los dos lo confirmó nunca. El biógrafo Christopher Sandford sostiene que fue Avory; los fanáticos más acérrimos apuestan por Chapman. Para sumar confusión, Jones había puesto en la gacetilla de prensa, como chiste, que el baterista era Earl Phillips, el percusionista del bluesman Jimmy Reed.

El repertorio de esa noche londinense estuvo compuesto por temas de Jimmy Reed, Elmore James, Chuck Berry, Eddie Taylor y otros referentes del blues: «Kansas City», «Baby What’s Wrong», «Confessin’ the Blues», «Bright Lights Big City», «Dust my Broom», «Down the Road a Piece», «I’m a Love You», «Bad Boy», «I Ain’t Got You», «Hush-hush», «Ride ‘em On Down», «Back in The USA», «Kind of Lonesome», «Blues Before Sunrise», «Big Boss Man», «Don’t Stay Out All Night», «Tell Me That You Love Me» y «Happy Home».

Ante unas cien personas, los Rollin’ Stones —la «g» final llegó después— cobraron 20 libras y generaron reacciones mixtas: entusiasmo en algunos, incomodidad en el público más jazzero y en los empleados del local.

Todavía faltaban meses para que Watts y Bill Wyman completaran la formación clásica, y el primer disco llegaría recién a mediados de 1964. Lo que vino después forma parte de la historia del rock: más de veinte álbumes de estudio, giras multitudinarias, polémicas, tragedias y la muerte de tres de sus integrantes. La banda más longeva del rock and roll arrancó, sin embargo, tapando un hueco en la grilla de un club de blues londinense.

Con informacion de Primera Edicion.