Misiones está protagonizando un reordenamiento político de fondo. Lo que durante más de dos décadas funcionó bajo un esquema de conducción centralizada comienza a ceder paso a una nueva distribución del poder, y los movimientos de las últimas semanas lo dejan en evidencia.
Durante años, la dinámica fue conocida: Carlos Rovira trazaba la estrategia y los gobernadores administraban el Estado. Un modelo vertical donde la toma de decisiones gravitaba en torno a una sola figura. Esa lógica tuvo incluso su expresión simbólica en la ruta 12, cuando el tradicional arco de bienvenida fue reemplazado por el cartel de una «provincia start up», una marca de modernidad que con el tiempo desapareció casi sin anuncio. Hoy el acceso a Misiones vuelve a leer «Bienvenido a la Tierra Colorada». Consultado por el cambio, una fuente respondió escuetamente: «Cuestión de principios… y finales».
El quiebre en el esquema tradicional no llegó de golpe. Rovira optó por concentrarse en una construcción partidaria propia bajo el sello de Encuentro Misionero, dejando atrás la identidad de la Renovación. En paralelo, el gobernador Hugo Passalacqua fue consolidando un perfil centrado en la gestión institucional.
El punto de inflexión más visible fue una reunión de intendentes del interior donde se reconoció la conducción del mandatario provincial. A esa dinámica se sumó el trabajo territorial articulado por Carlos «Kako» Sartori, y el jueves tomó forma el llamado «Movimiento por lo que Viene», una estructura colectiva y horizontal que nuclea a quienes decidieron operar por fuera del esquema anterior.
El proceso tuvo un antecedente concreto: el acta firmada en Ruiz de Montoya a mediados de mayo, que empieza a ganar peso como hito político. Al bloque inicial de intendentes se fueron sumando legisladores provinciales, algunos de los cuales se hicieron presentes en el acto por el Día de la Independencia en Cerro Corá. También se incorporaron figuras vinculadas a la revuelta policial de 2024 y dirigentes que habían quedado marginados bajo el modelo anterior.
En ese acto de Cerro Corá se marcó una línea sobre las formas: «cambiar de opinión es válido; lo que es intolerable es el látigo o el dedo», según trascendió.
Este reordenamiento también modifica la relación de Misiones con el gobierno nacional. El esquema previo de negociación directa entre la Casa Rosada y la conducción provincial comienza a quedar desplazado: el peso territorial real está ahora en quienes gobiernan los municipios y la provincia.
Desde esa base, Passalacqua apuntaló una serie de medidas concretas: la eliminación de la aduana paralela que afectaba a las pymes, el sostenimiento de los programas Ahora, la revisión de contratos irregulares y la priorización del gasto en salud, educación y agua. Sobre esa plataforma, el kirchnerismo misionero empieza a proyectar la competencia electoral de 2027.
Toda transición política implica tensiones y avances no lineales, y este proceso no es la excepción. Pero los movimientos de las últimas semanas indican que la reconfiguración del poder en Misiones ya está en marcha.
Con informacion de Primera Edicion.