El Gobierno nacional intensificó los contactos con Estados Unidos para conseguir recursos destinados a la Base Naval Integrada de Ushuaia. Fuentes oficiales de la Casa Rosada reconocieron que la negociación «no está avanzada», pero subrayaron la necesidad de cerrar un esquema de cooperación antes de las elecciones de medio término en ese país.
El trasfondo es electoral. Asesores del presidente Javier Milei consideran que el alineamiento con la administración de Donald Trump abrió una ventana favorable para avanzar en proyectos militares y logísticos, pero advierten que esa ventana puede cerrarse si el Partido Republicano pierde terreno en el Congreso. Voceros del Ejecutivo fueron directos al respecto: «Según nuestras proyecciones, una de las cámaras pierde seguro».
Para el Ministerio de Defensa, la obra en Tierra del Fuego es estratégica: apuntaría a reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y a mejorar la logística de abastecimiento hacia la Antártida. Sin embargo, la inversión necesaria supera las posibilidades actuales del Estado. Por eso, la cartera que conduce Luis Petri diseñó una propuesta técnica similar al esquema que rige la participación del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos en la Hidrovía Paraná-Paraguay.
Documentos oficiales del área de Defensa confirman que la prioridad de la obra está ratificada, aunque su ejecución queda condicionada a la obtención de financiamiento externo. Los funcionarios también aclararon que cualquier acuerdo con potencias extranjeras quedará sujeto a los controles parlamentarios vigentes. En esa línea, el Gobierno sostiene que Ushuaia debe posicionarse como alternativa competitiva frente a otros centros logísticos del extremo sur, como Punta Arenas en Chile o la infraestructura que el Reino Unido consolida en las Islas Malvinas.
Analistas internacionales señalaron que el interés de Washington en la región responde en parte a la preocupación por la influencia de China en América Latina. Desde esa perspectiva, Tierra del Fuego tiene valor estratégico por su proyección bioceánica. En ese contexto, Argentina suscribió convenios de seguridad recientes que incluyeron la incorporación al programa Escudo de las Américas y la aceptación de equipamiento de patrullaje provisto por el Comando Sur.
Para evitar fricciones diplomáticas o legislativas, el esquema que estudia el Gobierno no contempla la figura de una base militar extranjera, sino un formato de cooperación técnica gradual que preservaría la soberanía argentina sobre la instalación. Milei buscaría avanzar en el acuerdo durante un viaje previsto a Estados Unidos para el segundo semestre del año.
Con informacion de Misiones Online.