Dengue en Posadas: el municipio refuerza la prevención ante un verano con más lluvias por El Niño

Con la posible llegada del fenómeno El Niño, que traería lluvias más frecuentes y temperaturas más altas, la Municipalidad de Posadas intensifica sus acciones para frenar la proliferación del Aedes aegypti, el mosquito transmisor del dengue, el chikungunya y el zika.

Fabricio Tejerina, director de Vigilancia y Control de Vectores de Posadas, dialogó con FM 89.3 Santa María de las Misiones y reconoció la preocupación que genera el escenario climático, aunque subrayó que la ciudad cuenta con años de trabajo sostenido en prevención. «Estamos preocupados, pero sobre todo ocupados. Venimos desarrollando una política municipal con muchos años de trabajo y eso permite que, más allá de la aparición de casos, podamos ver resultados. En salud pública siempre es mejor hacer algo que no hacer nada», sostuvo.

Tejerina explicó que si bien las lluvias favorecen la multiplicación de los sitios donde el mosquito puede desarrollarse, el principal factor de riesgo sigue siendo la acumulación de agua en recipientes dentro de los hogares. «Puede llover todo lo que tenga que llover, pero si no dejamos baldes, neumáticos, floreros, canaletas con agua o piletas sin mantenimiento, evitamos que el mosquito se reproduzca y reducimos las posibilidades de transmisión de estas enfermedades», afirmó.

En cuanto al ciclo epidemiológico, el funcionario señaló que Misiones atraviesa actualmente el período de interbrote, una etapa en la que históricamente no se registran contagios, pero advirtió que la situación cambia con el inicio de la primavera. «Cuando empiezan a subir las temperaturas y aumentan las lluvias entramos en el período de prebrote. Los primeros casos generalmente aparecen entre principios y mediados de diciembre», precisó.

Tejerina también destacó que el comportamiento del virus no puede analizarse de forma aislada, ya que el movimiento de personas entre Misiones, Corrientes, Paraguay y Brasil influye directamente en la dinámica de los contagios. «El virus viaja con las personas. Si alguien infectado llega a un lugar donde hay mosquitos, estos lo adquieren y luego pueden transmitirlo a otros vecinos. Por eso el trabajo debe ser regional y permanente», remarcó.

El último monitoreo LIRAa, realizado en mayo, registró un índice de viviendas positivas del 12,8%, lo que significa que en casi 13 de cada 100 domicilios inspeccionados se encontró al menos un criadero. Por cada 100 viviendas visitadas se detectaron 17 recipientes con presencia del vector, con los valores más altos en las delegaciones Dolores Norte y Dolores Sur.

Sin embargo, el director pidió no sobreinterpretar esos datos geográficamente. «Mosquitos encontramos en toda la ciudad. Hay sectores con índices más altos, pero cualquier persona recorre entre siete y diez kilómetros por día y puede exponerse en distintos lugares», aclaró.

Sobre la respuesta de los vecinos a las inspecciones domiciliarias, Tejerina reconoció que todavía existe resistencia. «Entre un 12 y un 15% rechaza la visita. Después hay un porcentaje importante de viviendas cerradas y alrededor del 40 al 50% permite el acceso. Para nosotros es fundamental poder ingresar porque muchas veces el vecino tiene el patio limpio, pero conserva recipientes con agua sin darse cuenta», comentó.

El funcionario insistió en que el invierno es el momento clave para actuar, ya que los mosquitos dejan millones de huevos en recipientes con agua que permanecen latentes hasta que vuelve el calor. «Si cada familia mantiene ordenado su patio y evita la acumulación de agua, llegaremos a la próxima temporada con un riesgo mucho menor de brotes», concluyó.

Con informacion de Primera Edicion.