Un pedido de cien cajas de pollo para el martes puede convertirse en un problema si no se aclara que se necesitan a primera hora de la mañana. Ese tipo de malentendido, aparentemente menor, es el que las asesoras Patricia Golemba y Rocío Maidana identifican como uno de los principales focos de conflicto entre comercios y proveedores.
Ambas profesionales participaron del programa Permiso para Brillar, de Misiones Online y Radio Libertad, donde compartieron su experiencia en administración de empresas. Golemba señaló que la mayoría de los cortocircuitos con proveedores surgen porque se da por sentado el factor tiempo. Para evitarlos, indicó que es necesario especificar cada condición de la entrega, verificar que el receptor haya comprendido el mensaje y prestar atención a la comunicación corporal.
Maidana, por su parte, planteó una distinción que considera central: la diferencia entre quejarse y hacer un pedido concreto. Según explicó, incorporar esa diferencia reorganiza por completo la rutina de trabajo. Las asesoras llegaron a esta herramienta a través del coaching, en particular mediante el entrenamiento en actos lingüísticos, que les permitió dejar de acumular tareas de forma automática y comenzar a medir con mayor precisión los plazos reales de entrega.
Para Golemba y Maidana, dominar la comunicación en el ámbito laboral no solo mejora las relaciones con proveedores, sino que también facilita el cierre de nuevas ofertas comerciales.
Con informacion de Misiones Online.