La muerte de un soldado atropellado por un motociclista que realizaba maniobras peligrosas en Posadas reabrió el debate sobre los límites entre el homicidio culposo y el homicidio con dolo eventual. El abogado y especialista en seguridad vial Luis Di Falco analizó el caso y advirtió que la conducta previa del conductor, así como su accionar tras el impacto, serán claves para que la Justicia defina la calificación del hecho.
Di Falco encuadró el siniestro en un contexto que describió como preocupante para la provincia. «De la semana pasada al lunes tuvimos ocho muertos en todo Misiones por accidente de tránsito», señaló, y vinculó el incremento de víctimas fatales con las jornadas de alta concentración de personas, como las que siguen a los partidos de fútbol.
Según el letrado, tras esos eventos aumentan las conductas de riesgo al volante. «La gente sale desesperada después de los partidos a festejar, a gritar. Si gana peor, pero si pierde también mucha gente sale a canalizar su frustración y además conduce rápido. Hay mucho consumo de alcohol y eso facilita que ocurran los accidentes de tránsito», sostuvo.
Al referirse al video del siniestro, Di Falco fue contundente respecto de la responsabilidad del motociclista. «El peatón siempre tiene prioridad, esté señalizado o no, cruce bien o cruce mal», afirmó, y remarcó que realizar un «willy» constituye una conducta prohibida.
«Venir manejando una moto haciendo willy se llama conducción temeraria. Eso es un agravante y puede encuadrarse como dolo eventual en materia penal», explicó.
El especialista indicó que el juez tendrá varias alternativas al momento de calificar el hecho. «Puede calificarlo como homicidio culposo o analizar un homicidio con dolo eventual. Cuando aceptás que por tu accionar podés ocasionar un daño, eso cambia la valoración penal», expresó.
Para fundamentar esa posibilidad, describió la secuencia que muestran las imágenes: «Como consecuencia de la conducción temeraria que venía realizando, pierde el control del vehículo, sube al boulevard, le pega con la rueda delantera en la cabeza y lo mata».
Di Falco también planteó que este tipo de hechos no pueden seguir siendo tratados como simples accidentes. «Cuando decidís violar la ley de tránsito, pasar un semáforo en rojo, conducir temerariamente una moto o manejar alcoholizado, el resultado ya no es un accidente sino un incidente vial. Son decisiones que toma una persona y eso tiene que ser evaluado por la Justicia», afirmó.
La presunta fuga del motociclista tras el impacto, según Di Falco, representa otro factor que el juez considerará como agravante. «El hecho de que lo haya chocado y se haya ido, y después hubiera que salir a buscarlo, también es un agravante. Todo eso va a evaluar el juez para definir cómo caratula la causa y con qué elementos será juzgado», explicó.
El abogado también cuestionó la ausencia de controles efectivos durante las celebraciones masivas. «Había personal de la Municipalidad y de la Policía, entre comillas controlando, pero no había controles de ningún tipo. Nadie decía ‘bájense de la camioneta’ o ‘pónganse el casco’. No hubo ningún tipo de control», sostuvo.
En ese sentido, consideró que los operativos fijos perdieron utilidad. «Los controles estáticos no sirven para nada. Con los grupos de WhatsApp, en cinco minutos todos saben dónde están. Hay que hacer controles dinámicos, salir a buscar los problemas antes de que ocurran y trabajar en prevención», remarcó.
Respecto de las consecuencias penales que podría enfrentar el motociclista, Di Falco explicó que todo depende de la figura que adopte el magistrado. «Si se trata de un homicidio doloso, la pena va de ocho a veinticinco años y no sale en libertad. Si la causa queda bajo otra calificación, habrá que ver si corresponde o no una excarcelación», indicó.
Para esa decisión, añadió, serán relevantes factores como si el conductor permaneció en el lugar, si solicitó asistencia médica, si llamó a la Policía, si presentaba alcohol u otras sustancias en sangre o si intentó eludir la investigación.
Finalmente, Di Falco recordó cuál es la conducta que exige la ley ante un siniestro vial. «Lo que no hay que hacer es irse. Hay que quedarse, llamar al 911 o al 107 y pedir ayuda. Si no sabés de primeros auxilios, no toques a la víctima. Pero irse del lugar está mal y es un agravante en materia penal», afirmó.
Y agregó que, ante el temor a una agresión por parte de terceros, la alternativa es concurrir de inmediato a una dependencia policial. «Si tenés miedo porque te pueden agredir, vas directamente a la primera comisaría y te ponés a disposición. Lo responsable siempre es quedarse y enfrentar las consecuencias del hecho», concluyó.
Con informacion de Misiones Online.