La economía misionera entra al segundo semestre sin señales de recuperación, según empresarios

El sector privado misionero arranca la segunda mitad del año con pocas razones para el optimismo. Así lo indica la última Encuesta Provincial de la Confederación Económica de Misiones (CEM), realizada sobre una muestra de 223 empresas de comercio, industria, servicios, producción y turismo.

El dato central del relevamiento es claro: el 51,1% de los encuestados considera que la economía provincial no crecerá en los próximos seis meses. Solo el 9,9% cree que sí habrá un repunte, mientras que el 33,6% reconoce no poder anticipar el comportamiento de la actividad, lo que refleja un nivel significativo de incertidumbre.

En contraste, la mirada sobre el país genera algo más de expectativa: el 34,1% de los empresarios cree que Argentina crecerá en el segundo semestre, aunque el mismo porcentaje admite que no sabe qué ocurrirá, y el 27,4% directamente no espera crecimiento. La brecha muestra que las dudas son mayores cuando el foco se pone en Misiones.

Los números del mes de junio explican en parte ese pesimismo. El 48% de las PyMEs calificó el movimiento económico de ese mes como «regular», el 23% lo definió como malo y el 12% como muy malo. Solo el 14% consideró que la actividad fue buena y el 2% la catalogó como muy buena. En síntesis, seis de cada diez empresas describen un escenario que va de la estabilidad sin crecimiento a una situación negativa.

Ese contexto también se traduce en decisiones sobre el personal. El 86,5% de las empresas afirmó que no modificará su plantilla en los próximos meses: ni contratará ni despedirá trabajadores. Solo el 2,7% prevé incorporar empleados, mientras que el 10,8% anticipó una posible reducción de su dotación.

Entre quienes evalúan futuras contrataciones, los frenos son varios. Las altas cargas laborales (28,7%), la inestabilidad económica (20%), el riesgo sindical (16%) y el temor a juicios laborales (14,5%) encabezan los factores que desalientan la incorporación de personal.

Respecto de los principales obstáculos cotidianos, a nivel nacional los empresarios señalan la carga tributaria (24%), el costo laboral (21%) y la recesión (16%) como los problemas más urgentes. A escala provincial, la carga impositiva (27%) y las barreras arancelarias (23%) lideran las preocupaciones, seguidas por la caída de la obra pública, el acceso al crédito y las deficiencias de infraestructura. En el plano municipal, la informalidad y la competencia desleal (22%) aparecen como el principal desafío, junto a las tasas locales y el movimiento comercial fronterizo.

Otros indicadores del relevamiento refuerzan el clima de cautela. Más del 90% de los empresarios detectó aumentos de precios durante junio, y más de la mitad advirtió un incremento o una persistencia de la mora en los pagos de sus clientes.

A eso se agrega una evaluación crítica del rumbo económico: el 76,2% de los encuestados considera que la política económica actual está desequilibrada y que faltan medidas específicas para las PyMEs y las economías regionales. Además, casi siete de cada diez empresarios ven en las limitaciones del abastecimiento energético un freno concreto para el crecimiento futuro de la provincia.

El relevamiento no anticipa una crisis inmediata, pero sí retrata una economía provincial que ingresa al segundo semestre con márgenes muy estrechos para el optimismo. La actividad se sostiene, el empleo está prácticamente paralizado y la mayoría prefiere esperar antes que apostar por la expansión.

Con informacion de Primera Edicion.