Milagros Otazú, la posadeña campeona con Racing: «Todavía no caemos, este título es un sueño cumplido»

Milagros Otazú necesita un momento para procesar lo que acaba de vivir. El último miércoles, la defensora posadeña de 25 años fue titular en el equipo de Racing que venció 2-0 a San Luis FC y se consagró campeón de la Primera Femenina de AFA, el primer título de esa categoría en la historia del club de Avellaneda.

El logro tiene una dimensión especial para quien empezó pateando una pelota en la canchita del barrio A-3-2 de Posadas, se abrió paso en la Liga Posadeña siendo la única nena entre varones y hace seis años encontró su lugar en La Academia.

«Significa mucho, porque lo veníamos buscando. Yo estoy hace mucho en Racing y tiempo atrás lo veíamos como algo lejano. Creo que todavía no caemos, este título es un sueño cumplido. Jugamos cada partido como una final, todas estamos muy contentas», le dijo a EL DEPORTIVO.

El año pasado, «Mili» ya había marcado un hito al convertirse en la primera jugadora del femenino de Racing en alcanzar los cien partidos oficiales. Ahora sumó otra página a esa historia.

Su trayectoria en el club refleja el crecimiento del fútbol femenino en la institución. «Pasamos de no tener casi nada a que hoy tengamos todo. El club le da importancia al femenino, a la reserva, a las inferiores», señaló.

Otazú recordó los obstáculos que enfrentó en sus comienzos en Posadas, cuando jugaba en la Liga junto a varones y generaba quejas entre los padres de los equipos rivales. «Las madres de los otros equipos se quejaban. Yo siempre fui defensora y si me iba bien en un partido, después los compañeritos de los chicos rivales se burlaban del que yo le había sacado la pelota», contó. «Recibía comentarios muy feos y también mis compañeros de equipo, era todo muy incómodo, pero ellos me defendían y terminamos siendo como una familia».

Mencionó a Daniel Porca y «Teddy» Duarte como personas que pelearon ante la Liga para que le permitieran jugar, y destacó el apoyo de sus padres pese a la preocupación inicial.

Después de los doce años se sumó a Huracán de Posadas, club que participaba en torneos fuera de la provincia. En un torneo en Reconquista la vieron los entrenadores de la Selección Argentina Sub-17, lo que la llevó a sus primeros viajes a Buenos Aires. Más tarde llegó a UAI Urquiza, donde salió campeona de AFA en 2018, y de ahí dio el salto a Racing.

«Es un orgullo ayudar a abrir ese camino, hoy hay muchas más misioneras en Buenos Aires. Antes había pocas oportunidades para que las chicas puedan soñar», afirmó.

Sobre la realidad del fútbol femenino en Misiones, planteó que el crecimiento depende en gran medida de la estructura: canchas en condiciones, buenos árbitros, organización y apuesta real de los clubes a las divisiones inferiores.

A las jóvenes que quieren seguir sus pasos les dejó un mensaje claro: «Se animen a soñar. Cuando yo era chica, no tenía ni siquiera una ídola en el fútbol femenino a quien imitar. Hoy todo está a la vista, así que con más razón hay que animarse porque todo es posible. Los sueños se trabajan y, con trabajo, lo que parece lejano se vuelve cercano».

Con informacion de Primera Edicion.