Ricardo Félix Krakowiechi tiene 59 años, nació en Santo Pipó y eligió el deporte como forma de vida y de mensaje. Después de casi diez meses recorriendo las 24 provincias argentinas a pie, el exgendarme ingresó a Misiones bajo una intensa lluvia, por lo que su recibimiento oficial quedó postergado para este martes sobre la avenida costanera de Posadas, a la altura del monumento a Andresito. Desde allí continuará hacia Puerto Iguazú, deteniéndose al menos un día en cada localidad a la vera de la ruta nacional 12.
Krakowiechi carga con varias banderas durante su travesía: la rosa en representación de la lucha contra el cáncer de mama, una verde por el cuidado del medio ambiente y la argentina con tres lazos —azul por los hombres, dorado por los niños y rosa por las mujeres—, que según contó es la que más pesa. Su lema es «Grito, lucho y corro por ti» y su propósito va más allá del recorrido físico: busca promover la detección temprana de enfermedades oncológicas, la vida sana y el deporte. También tiene en mente crear una fundación y levantar tres polideportivos en distintos puntos del país, administrados por ONG.
El último tramo antes de cruzar a Misiones lo realizó desde Monte Caseros, en Corrientes, hasta el arco de ingreso a la provincia, pasando por Ituzaingó e Itatí. Fueron 74 kilómetros que completó en diez horas bajo la lluvia. «Fue terrible, todavía estoy dolorido porque caminé con una zapatilla de carbono, que es para correr, pero me estoy recuperando», relató. Para el cierre de esa etapa, invitó a atletas posadeños a acompañarlo este martes por la tarde, desde la rotonda del puente sobre el arroyo El Zaimán hasta el monumento a Andresito.
Sobre la recepción que tuvo en Corrientes, señaló que espera algo similar en Misiones: «Los atletas me acompañaron junto a los vecinos, la policía me dio su apoyo al igual que los bomberos, las autoridades me dieron alojamiento». También fue claro respecto de los límites de su iniciativa: «Nunca pedí dinero, lo hago porque me gusta, quiero que la sociedad reciba mi mensaje y no quiero que esto se utilice políticamente».
Una vez que alcance Puerto Iguazú, planea vender su motocicleta, alquilar un motorhome y emprender los 1.400 kilómetros que lo separan del obelisco porteño. En ese trayecto, explicó que pedirá colaboración para causas ajenas —como tratamientos médicos en el exterior— pero aclaró que el dinero nunca será para su propio beneficio. «Quiero ser el puente. La gente confía porque sabe lo que hago y con qué fin», sostuvo.
En Corrientes dio charlas en escuelas primarias sobre hábitos saludables y su experiencia personal. Les dijo a los chicos: «Si sus padres son sedentarios, agárrenlos de la mano, díganles que dejen el teléfono e invítenlos a caminar por 20 o 30 minutos».
De sus años de infancia en la colonia Carloscar, de Santo Pipó, recordó que ya entonces correr era su cable a tierra. Su familia, con ocho hijos, vivía en una chacra rodeada de yerbales. Varias décadas después, con podios encima, tiene claro cuál es el más importante: «El cariño de la gente».
Con informacion de Primera Edicion.