Hace exactamente tres décadas, el mundo cultural y artístico de Misiones perdía a Silvia Diana Pini de Ayala. Era el 26 de julio de 1996 y su muerte, tras una larga enfermedad, dejó un vacío que quienes la conocieron aseguran que todavía se siente en congresos, conferencias y todo espacio vinculado a la identidad cultural misionera.
Nacida en Posadas el 20 de julio de 1952, Silvia estudió en la Escuela Normal Superior Estados Unidos del Brasil, institución que su padre, Jorge Pini, dirigió. De él se estima que heredó la vocación por la investigación histórica y la docencia, dos pilares que marcarían toda su trayectoria.
A lo largo de su carrera ocupó cargos de relevancia en la gestión cultural pública: fue Directora General de Cultura de la Municipalidad de Posadas, directora del Museo Histórico Antropológico Andrés Guacurarí —al que solía llamar cariñosamente «mi museo»—, directora general de Patrimonio Cultural de la Provincia y, al momento de su muerte, trabajaba en el área de Registro de Patrimonio Histórico de la entonces Subsecretaría de Cultura de Misiones.
Pero más allá de los cargos, quienes la trataron destacaban su calidez y su disposición para compartir conocimientos. Su biblioteca personal estaba abierta a amigos y colegas, y su teléfono era, para muchos investigadores y periodistas, un recurso seguro ante cualquier consulta sobre historia y patrimonio regional.
Su figura convocó afecto entre subordinados y superiores, entre artistas y periodistas, en la función pública y en el ámbito académico. A treinta años de su partida, su huella sigue presente en quienes trabajan por la memoria cultural de Misiones.
Con informacion de Primera Edicion.