El productor yerbatero solo recibe el 13% del precio final: la mitad de lo que históricamente le correspondía

En mayo de 2026, de cada 100 pesos que un consumidor pagó por un paquete de yerba mate en el supermercado, apenas 13 llegaron al productor. Ese dato, que surge del informe «Semáforo de Economías Regionales» elaborado por Coninagro, refleja una caída drástica respecto de la participación histórica del sector, que rondaba el 25%.

La tonelada de hoja verde se pagó alrededor de 240.000 pesos durante ese mes, lo que implica una baja real del 20% en comparación con mayo del año anterior, una vez descontada la inflación. El resto del precio del producto terminado queda distribuido entre la industrialización, el fraccionamiento, la logística, la comercialización, la carga impositiva y los márgenes de los distintos intermediarios.

El informe vincula esta situación con la desregulación dispuesta por el Gobierno nacional a través del DNU 70/2023, que eliminó las facultades del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) para establecer precios mínimos de la hoja verde y de la yerba canchada. Esos valores de referencia, que el organismo fijaba semestralmente, funcionaban como piso en las negociaciones entre productores, secaderos e industriales. Sin esa herramienta, el precio quedó sujeto a la oferta y la demanda en un mercado donde los pequeños productores tienen escaso poder de negociación frente a los grandes compradores.

Lo que hace más llamativa la situación es que la crisis no se explica por una caída en la demanda. El consumo interno se mantiene estable en torno a los seis kilos por habitante al año y las exportaciones crecieron un 11% en los últimos doce meses, alcanzando los 127 millones de dólares. Esa mejora comercial, sin embargo, no se tradujo en mejores ingresos para el primer eslabón de la cadena.

La comparación con otras producciones agropecuarias da cuenta de la magnitud del problema. El productor bovino retiene el 58% del precio final; el avícola, el 40%; el porcino, el 37%. Incluso sectores con dificultades propias, como el arroz o el vino, muestran una participación superior a la de la yerba mate.

El informe también advierte que la crisis excede al sector yerbatero. La vitivinicultura acumula 41 meses consecutivos en rojo, y otras economías regionales enfrentan un cuadro similar de costos elevados y precios deprimidos. Solo cuatro actividades aparecen en verde: bovinos, ovinos, granos y miel.

Con informacion de Primera Edicion.