Los operarios de SAMSA que trabajan en el mantenimiento de las estaciones de bombeo cloacal de Posadas lidian cada día con una acumulación de residuos que va mucho más allá de lo que el sistema fue diseñado para procesar. Entre los materiales que extraen de las tuberías aparecen restos de construcción, trapos, telas, algodón, toallitas femeninas, preservativos, plásticos, cartones, metales, gomas, arena, aceites, grasas y hasta chorizos.
Para poner en evidencia la magnitud del problema, la empresa difundió imágenes de los residuos retirados a diario de sus instalaciones y reiteró el llamado a la comunidad a hacer un uso correcto de la red.
«Las redes colectoras de líquidos cloacales están diseñadas y construidas para escurrir justamente ese caudal de agua residual, no elementos sólidos u otro tipo de líquidos», explicaron desde la prestataria.
El problema no se limita al uso del inodoro. El vertido de aceites y grasas de cocina por la pileta o los desagües de patio también genera daños serios: esos líquidos se adhieren a las paredes de las cañerías, acumulan otros residuos y terminan bloqueando el flujo del agua. Según SAMSA, estas obstrucciones no responden a fallas técnicas ni roturas, sino al ingreso de materiales inadecuados al sistema.
Las consecuencias de los taponamientos son directas para los vecinos. «Cuando ocurre un desborde en un sector, es producto del mal uso de la red y termina perjudicando a los propios vecinos», señalaron los técnicos de la empresa.
A fines del año pasado, SAMSA incorporó un nuevo camión desobstructor y herramientas adicionales para atender los incidentes en la vía pública. Sin embargo, desde la firma aclararon que ese equipamiento actúa una vez que el taponamiento ya ocurrió, por lo que la única forma de evitar los desbordes es la prevención en cada hogar.
Con informacion de Misiones Online.