En las montañas de Calabria, sin transporte público y a unos 20 kilómetros de la estación de tren más cercana, hay un pueblo de 2.500 habitantes que lleva más de cien años tomando mate. Se llama Lungro y cada año organiza su propio festival dedicado a la infusión, con productores, artistas y especialistas en salud reunidos en la Piazza Garibaldi.
La sommelier de yerba mate Karen Fiege viajó hasta allí para participar del evento y lo contó en Sala Cinco, el programa del stream de Misiones Online y Radio Libertad. Sobre el acceso al lugar, fue directa: «No hay transporte público. Si uno quiere llegar a Lungro, tiene que bajarse en Firmo, que está como a 20 kilómetros, y algún buen amigo te tiene que ir a buscar porque si no, no hay forma de llegar».
Sobre el origen de la costumbre circulan dos versiones: la influencia de los fundadores albaneses de la localidad y el regreso de emigrantes que habían partido hacia Sudamérica. Fiege se inclinó por la segunda: «Hay inmigrantes del sur de Italia que fueron a Argentina para fare l’America, como decían en ese momento. Lo hicieron, volvieron y trajeron de souvenir el mate».
La arraigo de la infusión es tal que la organizadora del festival, Anna Stratigò, compuso una obra musical en su honor. Fiege recordó un intercambio que la sorprendió: «Me decía hoy: Estoy tan ocupada que no tuve tiempo de tomar un mate. Y ese concepto me pareció tan argentino».
En el pasado, los lungrenses intentaron cultivar yerba mate localmente a través de un acuerdo con la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), que les envió plantines. El proyecto no prosperó por las diferencias de clima y suelo. Hoy consumen marcas importadas y cuentan con una yerba desarrollada específicamente para sus gustos.
Fiege, que trabaja como sommelier para Molinos Unidos, explicó el proceso: «Hace un año lanzamos una yerba que tiene de nombre Lungro, que la desarrollamos en base al paladar del lungrense, que toma una yerba suave con mucho palo, es bien suavecita». El envase incluye una imagen de la catedral de San Nicolás, un templo del rito católico greco-ortodoxo que data de 1500.
La grilla del festival combina clases de tango, espectáculos de circo y disertaciones científicas. La sommelier trazó una comparación directa con las fiestas del litoral argentino: «Me siento realmente como si estuviese en la Fiesta de la Yerba en Apóstoles o en la Fiesta de la Cosecha de la Yerba en Alicia Alta, es igual la pasión que tiene esta gente por el mate».
La tradición ya alcanza a la tercera generación. Cuando se les pregunta a los jóvenes cómo conocieron el mate, la respuesta casi siempre remite a los abuelos. Fiege lo resumió así: «Esa conexión inmediata con los abuelos es increíble, que sin duda es lo que hizo que permanezca en el tiempo».
Con informacion de Misiones Online.