Ginha María Lenguaza tiene 11 años, juega como delantera y volante por izquierda, y acaba de cruzar una frontera importante en su carrera: quedó seleccionada por River Plate tras superar una evaluación realizada en el River Camp de Buenos Aires, donde participaron alrededor de 50 futbolistas llegadas de distintos puntos del país.
La posadeña se formó en Coliseo, donde comenzó a patear una pelota a los cinco años, y luego pasó por la escuelita de Bartolomé Mitre. Hace aproximadamente un año y medio se sumó a La Rambla de Posadas, club donde juega actualmente. Durante gran parte de ese recorrido compartió entrenamientos y partidos con varones, algo que su familia considera determinante en su desarrollo.
«Ella siempre jugó con varones, siempre. Imaginate, su primera vez fue ahora que fuimos a River, que jugó con nenas. Por eso ella hizo mucha diferencia con todo», señaló su padre, Lino Lenguaza. En Mitre, recordó, llegó a ser la única niña en grupos numerosos y le dieron la capitanía del equipo.
El camino hacia River comenzó cuando un captador radicado en Estados Unidos conoció la historia de Ginha a través de una publicación periodística. Se contactó con la familia, pidió videos y fotos, y luego viajó hasta Posadas para verla entrenar en La Rambla. «Lo llevo a entrenamiento, porque no estuvo ni 12 horas, vino a verla a la tarde y al otro día se fue», contó Lino. La familia inicialmente desconfió, pero la visita terminó por darle seriedad a la propuesta.
Durante cerca de dos años el captador insistió con la posibilidad de llevarla a una prueba con River. La familia esperó porque consideraba que Ginha todavía era muy chica, hasta que finalmente aceptó viajar en julio.
Ya en Buenos Aires, la prueba se desarrolló en tres etapas eliminatorias. Desde las 50 jugadoras iniciales el grupo fue reduciéndose: primero quedaron algo más de 30, luego diez, y de esas diez finalmente cinco fueron seleccionadas. Ginha recordó un momento de incertidumbre cuando la sacaron del partido decisivo a los pocos minutos. «Le pregunto a la profe: ‘¿Por qué me sacás?’. ‘Porque vos ya estás bien’, me dijo», contó. La confirmación llegó cuando escucharon su nombre: «Dijo ‘¡Gina Lenguaza!’. Y la que me cambió no quedó».
Según explicó su padre, Ginha fue la única participante del interior del país que continuó entrenando con el grupo del club durante los días posteriores a la selección.
Ahora la familia deberá volver a Buenos Aires para completar los trámites de la incorporación. «Llego y ahí tengo que firmar», dijo la joven. Una vez integrada, comenzará a disputar la liga con la Sub-12 de River, lo que implicará reorganizar viajes y tiempos mientras avanza su adaptación.
Mientras tanto, desde Posadas ya sigue una rutina física indicada por el club para prepararse para las exigencias de la nueva etapa. Lino fue contundente respecto al factor que más influyó en el desarrollo de su hija: «Fue jugar con los varones lo que le fortaleció».
Cuando durante la prueba le preguntaron de qué club era hincha, Ginha respondió con una frase que la define: «Yo soy del equipo que defiendo y juego». Desde ahora, ese equipo es River Plate.
Con informacion de Misiones Online.